A consolidar las reformas

Luis David Fernández Araya

El primer trabajo que tiene José Antonio Meade es quitarse la etiqueta de que se trata de un candidato de la oligarquía financiera mexicana y mundial, lo que no implicar desmarcarse de los sectores económicos, sino de enviar el mensaje correcto de que no solo tiene capacidad técnica, que no solo tiene experiencia como servidor público transexenal (poco visto en nuestra administración pública), que no solo sabe de cifras macroeconómicas, sino que logra traducirlas al lenguaje accesible y sobre todo en resultados tangibles, que no solo va a garantizar la consolidación de las reformas estructurales aprobadas, sino que las va a aterrizar.
En caso de que no se consiga, Meade, el PRI, el actual presidente no podrán pasar a la historia como los grandes reformadores, pero con cambios en la seguridad, economía y con sentido social que le hace falta al país.
Consolidar las reformas actuales implica un enorme grado de responsabilidad social, no podemos concebirlas como un conjunto de variables económicas sin que tenga eco y efecto en el rezago social que nos ha acompañado en al menos los últimos 30 años. La continuidad en las reformas debe consolidarse con un mensaje de que Meade no es un candidato de un sector en particular, sino que dada toda su experiencia sabe caminar entre la gente, que está más allá de un discurso mesiánico, populista y de soluciones inviables.
Propios y extraños han reconocido en la figura del cinco veces secretario un personaje con altura moral, con una trayectoria impecable en el servicio público, que por supuesto sirve para la dañada imagen del político mexicano, así lo dejan ver hasta los panistas que lo aceptan como “íntegro y eficaz”, es por tanto, una figura que genera consenso por lo que no resulta una casualidad que vaya a ser el candidato de la unidad del PRI, pero su enorme responsabilidad apenas empieza, porque de no transformarse esta visión reformista en resultados se habrá dejado pasar una gran oportunidad histórica o como él mismo lo citó, “donde México sea un país donde las familias tengan siempre comida, seguridad, techo, salud y educación”.
En 2018, el verdadero debate será entre dos visiones opuestas de la economía mexicana, una que ha dejado claro que de ganar la presidencia pondría a consulta al menos dos reformas, la energética y la educativa, otra la de Meade que ha señalado que las reformas son una realidad en la economía mexicana y han sido validadas por las instituciones públicas.
Más allá de la batalla en redes, en discursos, en medios, veremos dos propuestas de país a una le toca consolidar las reformas estructurales y existen todos los elementos para que así sea, no hay pretextos.

 

twitter: @luisdavfer

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