Meade Kuribreña: el ciudadano, el político y el candidato que augura estabilidad y desarrollo para México

Jesús Casillas Romero

Las transiciones democráticas generan grandes expectativas en todo el mundo. En nuestro país no es la excepción. Cada seis años, sobretodo en el marco de la elección presidencial, en México nos interesamos y hasta ilusionamos con la llegada de una oferta política que pueda generar avances significativos en el entorno del desarrollo nacional, con un perfil prometedor para lograrlo y un liderazgo que lo aliente.

Así, cada víspera electoral nos hacemos reflexiones sobre los personajes “candidateables” y respecto a las posibilidades reales que pueden brindar para estos objetivos.

Hacemos lo que se puede denominar, análisis de los perfiles, trayectorias y hasta de sus formas de ser y de pensar, hasta donde es posible de acuerdo a la información disponible.

Para el proceso electoral que transcurre, es evidente que no estamos ante un caso ajeno, por el contrario, estamos frente a una contienda que augura grandes novedades, con elementos poco usuales que darán una nueva proporción a la siguiente elección presidencial.

Este lunes, se anunció la renuncia de José Antonio Meade Kuribreña como titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, con la intención de registrarse como precandidato del Revolucionario Institucional a la Presidencia de la República.

Una persona que después de 20 años de servicio público al país, de manera ininterrumpida, con rectitud y honradez, decide postularse para seguirlo haciendo desde la máxima responsabilidad a la que podemos aspirar las y los mexicanos.

Contrario a la tradicional perspectiva de la política, se trata de una personalidad que nunca ha sido militante de algún partido, pero que no obstante, es considerado uno de los políticos de carrera más completa. Cinco veces Secretario de Estado y dos de ellas, titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), economista por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y abogado por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), con doctorado en finanzas públicas y economía internacional.

Las otras Secretarías de  Estado que ha ocupado corresponden a las de Desarrollo Social, Relaciones Exteriores y de Energía, durante el transcurso de los últimos dos sexenios.

Adicionalmente, como ciudadano, se trata de un hombre de familia, trabajador, de profundo estudio, hecho en la cultura del esfuerzo y ejemplo de voluntad y dedicación, calificado con un alto sentido de la honestidad y la experiencia necesaria para la encomienda que ahora se ha propuesto.

Una conjugación del perfil ciudadano, político e intelectual que le ha permitido  participar activamente en la construcción de nuevas políticas públicas en nuestro país, con una visión de miras hacia un México moderno, más justo e incluyente.

Sus palabras al anunciar sus aspiraciones lo describen cabalmente: “buscar un país en donde las familias tengan siempre, comida en la mesa, seguridad en las calles, techo, salud y educación de calidad. Un país justo en el que se cumpla la ley. Un país en el que los sueños y anhelos de cada mexicano encuentren las oportunidades de hacerse realidad”.

Ahora sí, el contexto electoral por venir ha cobrado una nueva dimensión, que seguramente se verá reflejada en la decisión final del tricolor sobre quien habrá de abanderarlo.

Sin duda, será ese perfil del candidato ideal, garante de estabilidad y desarrollo para el país en todos sus aspectos, que desde ahora, da un giro a la política mexicana y a las expectativas de la siguiente sucesión presidencial.

Senador por Jalisco.

 

Imprimir

Comentarios