El sexenio no se acaba, hasta que se acaba - Maria Elena Álvarez de Vicencio | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Domingo 03 de Diciembre, 2017
El sexenio no se acaba, hasta que se acaba | La Crónica de Hoy

El sexenio no se acaba, hasta que se acaba

Maria Elena Álvarez de Vicencio

En el ánimo de muchos mexicanos se nota la resignación para aguantar toda la violencia y corrupción que nos invade, argumentando que este gobierno ya va de salida y que hay que esperar al que viene para ver si se podrá dar con la solución. Esta es la tradición, pero un año son muchos meses y el actual gobierno es responsable de conducir al país hasta el último día de su mandato. Sin embargo, lo que más se oye es la ponderación de los logros, pero no se refieren a lo que falta por hacer.

Estamos a tiempo de corregir inercias; dejemos que los equipos de los candidatos hagan su campaña y exijamos que los actuales funcionarios hagan el suyo hasta el día que entreguen su cargo al funcionario del nuevo gobierno. No podemos darnos el lujo de perder un año de trabajo, hay que trabajar como si fuera el primer día del sexenio, cuando se aceptó la responsabilidad.

La violencia, lejos de disminuir, aumenta; robos, secuestros, extorsiones y demás delitos relacionados con el crimen organizado siguen en aumento y la promesa inicial de combate frontal al inicio del sexenio sigue vigente. ¿Podría cumplirse en alguna medida, en estos últimos meses?

Se ofreció como solución crear una Comisión Nacional; finalmente se dio forma al Sistema Nacional Anticorrupción, pero con distintas estrategias se han logrado poner todos los obstáculos para su creación y el Ejecutivo no ha hecho uso de sus facultades para dar cumplimiento a lo ofrecido y los delitos de toda índole se han multiplicado, afectando seriamente a las arcas de la Nación y obstaculizando el avance de importantes obras y servicios que mejorarían la vida de muchos ciudadanos.

La pobreza se encuentra casi al mismo nivel que existía al inicio del sexenio y los programas de ayuda se siguen ejerciendo con intereses ajenos al propósito de disminuirla. Hay además algo que tiene muy molesta a la ciudadanía: el abuso en el gasto en publicidad gubernamental, el cual ha llegado a tal grado que la Suprema Corte de Justicia ha mandatado al Congreso que cumpla con la formulación del Reglamento de la Ley en materia de esa propaganda, omisión que ha sido, además, causa de irregularidades cometidas por el gobierno contra los medios de comunicación.

Son tan notables los faltantes en lo que se esperaba del actual gobierno, que lo lógico sería que ante el poco tiempo que resta para terminar el sexenio, todas las dependencias estuvieran trabajando a marchas forzadas para llenar los vacíos y dar pleno cumplimiento a los faltantes más urgentes, como: aplicar las sanciones a quienes han cometido los fabulosos fraudes con recursos públicos; disminuir la violencia; dar seguridad a las zonas de mayor riesgo donde la delincuencia opera con toda libertad; abrir fuentes de empleo para quienes llevan tanto tiempo sin percibir ingresos; aclarar cuánto del aumento de empleos se debe al registro de los informales que quieren, y es su derecho, beneficiarse de la seguridad social. Además, urge dar celeridad a la reconstrucción de las viviendas afectadas o desaparecidas por los terremotos. Es tanto y tan urgente lo que se tiene que realizar, que todos los recursos humanos y materiales habrán de ser aplicados para resolver esas necesidades.

Dejemos que las campañas políticas las hagan los candidatos y los partidos, con su personal y sus recursos. Sería injusto e inmoral que, como ha sido costumbre en el pasado, se utilicen los recursos humanos y materiales de los presupuestos oficiales de los gobiernos, destinados a obras públicas, a la educación y al desarrollo y se desvíen para aplicarlos a las campañas.

Doctora en Ciencias Políticas

melenavicencio@hotmail.com

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