Desempolvan maquinaria priista para arropar a su aspirante | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Lunes 04 de Diciembre, 2017

Desempolvan maquinaria priista para arropar a su aspirante

Desempolvan maquinaria priista para arropar a su aspirante | La Crónica de Hoy
Priistas tradicionales y neopriistas acudieron al registro de José Antonio Meade, a quien vitorearon en un ambiente de fiesta.

Como en los viejos tiempos, el PRI desempolvó esa maquinaria tricolor que saca en cada elección y la puso en marcha este domingo para arropar a su virtual candidato presidencial que por primera vez en su historia no será un priista, sino un externo. 

Las batucadas, matracas, tamboras, los llamados “zancudos” o “chichimecos”, es decir los arlequines en zancos, pancartas, bocinas y arengas resurgieron hasta convertir la sede nacional del PRI en una fiesta donde las casacas rojas y las sonrisas lucían por doquier con la esperanza resurgida no sólo de dar la pelea sino de retener la  Presidencia de la República en el 2018.

Esa esperanza que según las encuestas cada día se alejaba más, pero que ahora ha comenzado a resurgir con un candidato que no es priista pero al que han arropado como tal con la promesa de que los llevará al triunfo en el 2018. “Les propongo caminar unidos, sumando juntos hasta ganar…”, solicitó Meade ya como precandidato, lo que arrancó el júbilo entre las huestes priistas.

Los gritos atronaron en la explanada de la sede priista. Gritos, aplausos y las arengas de “Pepe presidente, Pepe presidente” hicieron temblar las estructuras metálicas que se colocaron para el registro de precandidatos del tricolor.

Ahí estaba el priismo tradicional y el neopriismo, el viejo y el nuevo, hombro con hombro, codo a codo, en cierre de filas con Meade, luego de la “Operación Cicatriz” que realizó el ahora precandidato presidencial del PRI en días pasados, sobre todo con aquellos que se quedaron a la orilla en busca de la candidatura, los que ya la sentían suya o bien de los que exigieron abrir el proceso interno a consulta abierta a las bases.

Ahí estaban los exaspirantes presidenciales, desde el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong; el de Salud, José Narro; de Educación, Aurelio Nuño; Turismo, Enrique de la Madrid; e Ivonne Ortega.

Lo mismo los exdirigentes nacionales del PRI, Roberto Madrazo y Manlio Fabio Beltrones, identificados con ese priismo tradicional, pero ahí estaban, cerrando filas con su virtual candidato presidencial.

Todos sentados en primera fila a la espera de que Meade terminara ese recorrido por las tribunas donde las huestes y sectores priistas le extendían las manos, lo tocaban, buscando la selfie

Cientos y cientos se selfies fueron activadas al paso de Meade por el largo pasillo que fue acondicionado para la “pasarela” del precandidato con “las fuerzas vivas del PRI”, que se volcaron en  él. A su paso lo mismo le colocaron una gorra con las siglas del PRI —que Meade de inmediato se retiró y la pasó a sus colaboradores—, que una casaca de beisbol con su apellido y el número 2018, en alusión a los comicios del próximo año.

Una hora tardó Meade en recorrer ese pasillo desde el exterior de la sede nacional del PRI hasta el templete principal donde lo esperaban los integrantes de la Comisión Nacional de Procesos Internos, encabezados por Rubén Escajeda Jiménez para avalar su registro como precandidato.

El rito priista para ungir a su virtual candidato presidencial se reeditaba una vez más como en sus mejores tiempos.

La alegría se desbordaba en las gradas que se colocaron para albergar a los sectores del PRI armados con banderolas, mantas y matracas para vitorear a su candidato.

Una alegría que necesitaba de manera urgente ese priismo tan alicaído por ese tercer lugar que registraban las encuestas para el tricolor rumbo al 2018 y sobre todo azotado por los casos de corrupción en que se han visto envueltos varios de sus exgobernadores.

“Me siento emocionado, me siento honrado, me siento agradecido y entusiasmado de ser su precandidato a la Presidencia de la República”, aseguraba Meade y explotaban las palmas y ondeaban las banderas.

¡“Pepe Meade, Pepe Meade”!, coreaban los sectores del PRI mientras abajo y en primera fila sus dirigentes sonreían.

Le llenaron la explanada a Meade para su evento y con ello esperaban “llenarle el ojo” para los tiempos que vienen en la definición de candidaturas.

Fue el día de Meade, el día en que el priismo resurgió de su letargo y se declaró listo, junto con esa vieja estructura priista, que está aceitada para la batalla del 2018, donde busca retener la Presidencia de la República.

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