Ivonne Ortega y la operación cicatriz

Wilfrido Perea Curiel

En la liturgia priista, una vez proclamado el ungido, sobreviene la fase del post destape, dentro de la cual mención especial merece la llamada “operación cicatriz”. La misma consiste en mostrar públicamente las adhesiones hacia el proyecto del candidato designado, particularmente de aquellos y aquellas aspirantes que compitieron por la nominación tricolor. El objetivo es patentizar que hay unidad y que las divergencias mostradas en el proceso interno no tendrán efectos negativos sobre la campaña presidencial. Evidentemente, se trata de una etapa de negociaciones, realineamientos, alianzas y acuerdos políticos, cuyo objetivo es lograr los equilibrios necesarios que le permitan al PRI mantenerse cohesionado y al candidato contar con las mejores condiciones posibles para arrancar su trabajo proselitista.

Aunque forma parte de los usos y costumbres priistas, no dejó una grata impresión el observar que, en el caso de los miembros del gabinete que aspiraron legítimamente a la candidatura de su partido, les bastó un cafecito con el precandidato para atemperar sus ánimos y darse por satisfechos.

Llama la atención el caso de Ivonne Ortega Pacheco. Fue la primera en aseverar que aspiraba a abanderar al PRI en 2018 y la última de los contendientes en renunciar a sus aspiraciones y concretar la operación cicatriz.

La exgobernadora fue conminada a tomarse un café, eso sí le dieron libertad de escoger si lo quería frappuccino o espresso, todo indica que no lo aceptó, sino que, por el contrario, demandó ser tratada con respeto. Resulta muy significativo que el marco de la operación cicatriz con la también diputada con licencia, fuera el auditorio del CEN del PRI, donde fue convocada buena parte de su equipo operativo, en presencia del precandidato Meade Kuribreña.

Ortega Pacheco expresó su respaldo a José Antonio Meade, ante quien expuso que, con el respaldo de más de siete mil voluntarios, en todo el país, en tan sólo 15 días logró reunir un millón 495 mil 324 firmas de militantes del tricolor. Ahí estaban las cajas. Sólo para poner las cosas en perspectiva, el PRI tiene registrados en el INE a seis millones, 368 mil 763 militantes, se trata, prácticamente de la cuarta parte de todo el priismo. Se estima que este instituto cuenta hoy en día con alrededor de 10 millones de votos leales, de los cuales Ortega, contaría con dos millones de ellos.

Otro dato, Margarita Zavala y el Bronco han sufrido bastante para recabar las firmas que necesitan para su registro como candidatos independientes, en 15 días Ortega virtualmente duplicó esa meta, aunque en su caso, mucho más complicado, ya que tenían que ser firmas probadas de militantes priistas empadronados, no de ciudadanía en general, como se le pide a los independientes.

Cabe recordar que a principios de 2017 recabó 404 mil 324 firmas en contra del llamado “gasolinazo”, es decir, su equipo de tierra calentó motores y nadie quiso verlo, recorrió el país tres veces, siempre buscando a la base de su partido y se soslayó tal esfuerzo. Recurrentemente, Ivonne Ortega ha dicho que la militancia priista está lastimada, empero no se le ha querido escuchar. Esos priistas agraviados, no necesariamente con júbilo y frescura van a subirse a la campaña, habría que verlo. Es ahí donde el perfil de Ortega está llamado a jugar un destacado rol, claro está, si es que tal estado de cosas pretende ser atendido. Su equipo ha mostrado eficacia electoral en tierra y en cercanía con la base militante.

Con tales firmas Ortega cumplía con creces el requisito para inscribirse en el proceso interno de su partido, sin embargo, según ella explicó, determinó declinar en aras de no propiciar divisiones. Sencillamente se hubiera desgarrado el viejo partido. Tal demostración de músculo tendría que ser evaluado en su justa dimensión por la dirigencia priista, ya que además se trata de militantes de carne y hueso, es una expresión de fuerza capilar, es decir, viene desde la base. En resumen, no hubo café, pero Meade concretó la adhesión más importante en términos cuantitativos y cualitativos.

pereawilfrido@me.com

 

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