Tres chiflados y un impotente - René Arce | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Miércoles 06 de Diciembre, 2017
Tres chiflados y un impotente | La Crónica de Hoy

Tres chiflados y un impotente

René Arce

Coloquialmente se señala como chiflado a quien tiene las facultades mentales perturbadas o se comporta de manera ilógica o extravagante.

Felipe Calderón bajo el trauma del “haiga sido como haiga sido” que significaba la falta de legitimidad a su mandato como Presidente de la República, intentó ganar esta legitimación con la decisión de declarar la guerra al narcotráfico, vistiéndose con la indumentaria militar de Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas, introduciendo al país en una sangría espantosa que ha costado cientos de miles de muertos; con ilegalidad usó al ejército para realizar tareas que no les corresponden, dejándolos expuestos a ser juzgados por violación a la Constitución y a los Derechos Humanos, además de arriesgarlos a que como institución se corrompan ante la inmensa cantidad de dinero que obtiene el crimen organizado. Un caso evidente de lo anterior se vio con el cuerpo de fuerzas especiales conocidos como GAFES. En 1997, cuando 40 de sus integrantes desertaron del ejército para formar un grupo de sicarios al servicio del cártel del Golfo, la criminal banda de los Zetas.

El sexenio de Calderón obtuvo un rotundo fracaso en todas las metas que en materia de seguridad propuso.

Enrique Peña prometió como candidato, que él “sí sabía gobernar”, que traería la paz y seguridad a los hogares mexicanos. Sus primeras acciones fueron concentrar los mandos policiacos en la Secretaría de Gobernación, solicitando a los medios de comunicación que ya no se difundieran noticias sobre los continuos enfrentamientos y ejecuciones que sucedían por todo el país, pensando que con ocultar la información, la violencia también iba a desaparecer. La realidad es otra, le está estallando en la cara al final de sus sexenio, por haber continuado la misma política de Calderón en materia de seguridad; hoy las ejecuciones, secuestros, robos y demás delitos ligados al crimen organizado han crecido más que en el sexenio anterior, su compromiso con el país quedará como una promesa demagógica por la incapacidad y deficiencia que está mostrando en este rubro; como colofón, ha logrado que se apruebe una Ley de Seguridad Interior que solo intenta legalizar una decisión anticonstitucional, que busca cubrir las espaldas de su antecesor, de él mismo y de los mandos militares involucrados en esta guerra inútil.

López Obrador, queriendo ser el aplicado de la clase, lanza como propuesta la posibilidad de buscar que regrese la paz al país, analizando una posible amnistía para los capos del crimen organizado. Cual mesías bíblico, San Andrés puede otorgar perdones, absoluciones, amnistías etc. Sería prudente que alguno de sus asesores le platicara las experiencias de Estados Unidos en los años veinte del siglo pasado, cuando se prohibió la producción y venta del alcohol que generó violencia, muerte y la multiplicación de mafias en todo su territorio, una década después dieron marcha atrás a esa prohibición al darse cuenta que la estrategia había sido incorrecta. Otras experiencias son las del surgimiento de “la cultura de la legalidad” en Palermo, Italia, donde fue posible derrotar a la “mafia siciliana”, así como la lucha emprendida en Colombia en contra de los cárteles de Medellín, Cali y Bogotá; tal vez ello le evitaría declarar chaladas de este tipo.

Finalmente Meade, por doquier declara que “México será potencia”, pero no nos dice ni cómo ni con que mecanismo va a combatir la corrupción, lograr revertir la inseguridad, la violencia y disminuir la gravísima desigualdad social. La impotencia para decidir esto, es que cualquier propuesta medianamente razonable lo enfrentaría a aquellos que hoy lo están apoyando; para él es más importante tener estos aliados que presentar un verdadero programa alternativo. La impotencia también deriva de su formación tecnócrata y del solapamiento que tuvo que realizar a muchas conductas indebidas cuando fue funcionario federal, tanto de los gobiernos de Calderón como el de Peña.

La impotencia es la falta o insuficiencia para concretar una o varias metas. Para “alguna impotencia” el grupo Boston dice tener la solución, pero para las impotencias de Meade, no las habrá mientras el grupo que lo cubra sea el de Atlacomulco.

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