Festividades navideñas: la alegría y la prevención no están reñidas

Jesús Casillas Romero

La Navidad es una de las épocas más bonitas del año. Sus tradiciones enmarcan en México una de las temporadas más coloridas y animadas: Posadas, piñatas, árboles de navidad, representaciones que todos conocemos como “nacimientos”, pastorelas, cenas de navidad y año nuevo, regalos y la degustación de platillos acostumbrados para estas festividades.

Sin embargo, la alegría no es lo único que se incrementa. Según datos de Cruz Roja Mexicana y del Consejo Nacional de la Prevención de Accidentes (Conapra), durante las fechas decembrinas los accidentes llegan a incrementarse desde un 30 hasta en un 50 por ciento en relación a la temporada, por así decirlo, “normal”.

Datos que desgraciadamente empañan una de las festividades más importantes del año, la que especialmente invita a la reflexión, a la reconciliación, paz y unión familiar.

Y es que la euforia de muchos mexicanos, el festejo va aparejado del consumo de altas cantidades de alcohol, lo que trae graves riesgos.

Según datos de la Secretaría de Salud, el 55 por ciento de las muertes en accidentes viales está relacionado con el consumo de alcohol. Esto ha generado que los accidentes de tránsito ocurridos con motivo del alcohol, sean la primera causa de muerte y discapacidad en jóvenes mexicanos de entre 15 y 29 años de edad.

Cifras que se incrementan alarmantemente en esta temporada, lo que convoca de manera apremiante a tomar conciencia y evitar los riesgos al máximo.

Por si estos riesgos fuesen poco, es necesario resaltar que existen casos en que los ciudadanos festejan con disparos de arma de fuego al aire. Lo que no se toma en cuenta es que el proyectil siempre bajará y puede matar a otra persona.

De acuerdo a cifras de la Secretaría de Seguridad Pública de la capital, entre 2006 y 2015 se registraron al menos 139 víctimas por “balas perdidas”

 Las cifras hacia el interior de la República son más alarmantes, precisamente por la vieja costumbre de disparar al aire en celebraciones. Conducta que constituye una grave amenaza para la vida de todas las personas.

Por otra parte, sabemos también que en estas fiestas es común el prender fogatas para acompañar la velada, incluso, a base de quemar llantas. Esto provoca la elevación de los IMECAS (Índice Metropolitano de la Calidad del Aire) y la posible generación de contingencia ambiental por la gran cantidad de compuestos tóxicos que son arrojados a la atmósfera y que son nocivos para la salud de todos, pero con mayor impacto para los niños y adultos mayores. Ello, sin contar que han llegado a registrarse decesos por la inhalación de las sustancias tóxicas que emanan de las quemas, hasta muertes por calcinación.

Otro factor de riesgo lo constituyen sin duda los elementos pirotécnicos, sobre todo cuando son utilizados por los niños. Estos fuegos, que de artificiales no tienen nada, año tras año dejan una secuela de daños, al grado de enlutar hogares en una temporada que debiera ser de alegría.

Estos incidentes deben excluirse y prevenirse a fin de que esta fecha se consolide como lo que debiera ser: Época de júbilo, que con prevención responsable no debe empañarse y menos enlutarse.

Por ello, en estas fiestas navideñas y de año nuevo, no conducir en estado de ebriedad, no disparos, no quemas y no pirotecnia en manos de los niños; será la manera más eficaz de obtener el saldo blanco que todos queremos en la época más significativa del año.

Las familias mexicanas lo merecen.

 

Senador por Jalisco.

 

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