Pero, tras el sismo ¿qué dice la ley de reconstrucción? - Ricardo Becerra | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Domingo 10 de Diciembre, 2017
Pero, tras el sismo ¿qué dice la ley de reconstrucción? | La Crónica de Hoy

Pero, tras el sismo ¿qué dice la ley de reconstrucción?

Ricardo Becerra

Hace pocos días, fue publicada la Ley de Reconstrucción de la Ciudad de México. Es la base para el desarrollo de la capital en los siguientes meses y años. ¿Qué es lo que dice, qué promete, qué cabe esperar de ese nuevo instrumento? Aquí un resumen de una norma que era extremadamente urgente para el urgente, inmediato futuro, de nosotros, los chilangos.

1) La ley tuvo una definición crucial que dividió por casi un mes y en dos, a la Asamblea Legislativa: si el apoyo gubernamental a los afectados por el terremoto del 19 de septiembre debía ser gratuito, igual y total a todos los afectados o, si el apoyo debería distinguir, diferenciar y ubicar las distintas necesidades y capacidades de cada grupo de damnificados. Los legisladores se decantaron por la segunda ruta, correctamente (creo yo) entre otras cosas porqué, ni el país ni la Ciudad cuenta con recursos ilimitados.    

2) Esta definición básica (subrayada ya por el Doctor Antonio Azuela) se desenvuelve en 125 artículos —y otros tantos transitorios— que le dan forma. ¿Qué define la diferenciación? Digamos “la situación habitacional”, o sea: aquellos damnificados que el 19 de septiembre se encontraban habitando vivienda en zona rural de propiedad social; personas de escasos recursos y en estado vulnerable (en) conjuntos habitacionales y viviendas precarias; vecindades viejas, desgastadas, con alto riesgo estructural; aquellos que viven en edificios de condóminos y los inquilinos, es decir, los dueños que rentan una vivienda. Este catálogo es crucial para la ley, pues determinará el tipo de programa y de apoyo que el Estado (el Gobierno de la Ciudad) ofrecerá a cada persona que sufre ahora mismo, las consecuencias del sismo.

3) Como es fácil imaginar, el tipo de ayudas dependerá de un censo de personas, una lista que se haga cargo no sólo de la condición social y económica de cada quién, sino del tipo de hogar que habitaba la tarde aciaga del 19 de septiembre. Y algo más: recibirán atención en función del tipo de daño que sufrieron (pérdida de su casa, daño grave, parcial o reparable).

4) Una vez que se defina la condición de la persona y que se constate su situación patrimonial, entrarán en acción una batería de medidas públicas de auxilio, protección y recuperación. ¿Cuáles? Desde el otorgamiento gratuito de una nueva vivienda, hasta una solución blanda de mercado (créditos). Ojo: no se trata de una sola solución, ni de una sola medida, sino de un menú, un abanico variado de opciones que se pondrán a disposición de las personas.

5) Este menú de posibilidades y apoyos (y otras medidas críticas asociadas), serán elaborados por una Comisión de Reconstrucción que debe estudiar seriamente y validar cada alternativa, al mismo tiempo que muestra y demuestra su viabilidad. Esta Comisión trabaja además, bajo el escalpelo de la mayor publicidad y transparencia (sus sesiones serán transmitidas en vivo, por ejemplo).

6) La ley apela a dos componentes más: la participación social y ciudadana, y el conocimiento científico nuevo, actualizado, sobre las condiciones físicas y sociales de la Ciudad. Esto es de crucial importancia, pues debemos prepararnos para un diálogo social especialmente intenso, exigente, plural y no sectario; y para un tipo de convivencia urbana mas estricta, más consciente de nuestras vulnerabilidades y riesgos demostrados por especialistas, y que aún no se reflejan en nuestros protocolos, en nuestras leyes ni en nuestra cultura urbana. Un nuevo chip debe crearse y difundirse: volverá a temblar, leve o de manera más violenta que en septiembre, en algún punto de nuestro futuro, y la Ciudad de México debe estar mejor preparada.

7) Finalmente: esta ley dota a la Asamblea Legislativa de funciones y de capacidades decisivas. Así ha sido desde hace mucho tiempo (especialmente en la definición de usos de suelo), y la ley sigue ese patrón: el poder legislativo de la Ciudad se ubica en el centro de la política de reconstrucción. De modo que el acuerdo y el diálogo políticos, más la concertación vecinal, además de la participación genuina de los expertos y la sociedad civil, serán un expediente obligatorio.

Hay un montón de diferencias entre la reconstrucción de 1985 y la de 2017 (las abordaremos en otro artículo) pero si una es crucial, es que en aquellos años se trataba de un régimen bastante autoritario y vertical, y ahora, nos movemos en un nuevo contexto endemoniadamente plural y democrático. Esta condición estrictamente política, determinará el futuro y el tipo de nuestra esperanzada reconstrucción.

Presidente del Instituto de Estudios para la Transición Democrática

ricbec@prodigy.net.mx

@ricbecverdadero

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