El valor de lo devaluado - Fernando de las Fuentes | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Lunes 11 de Diciembre, 2017
El valor de lo devaluado | La Crónica de Hoy

El valor de lo devaluado

Fernando de las Fuentes

Amistad que acaba no había comenzado

Publio Siro

La amistad es una necesidad básica del ser humano, cuya satisfacción damos por hecha ante cualquier relación cordial. El concepto está tan devaluado que podemos tener amigos que ni conocemos en una lista virtual a la que no nos damos cuenta que pertenecen hasta que recibimos un like.

Esta falta de solidez y profundidad en la relaciones puede ser evidente para quienes crecimos jugando en las calles, sin o con poca televisión, pero mucha compañía e imaginación. No así para las generaciones de las redes sociales.

Sin embargo, de la amplia gama de relaciones que etiquetamos con la palabra amistad, sólo una satisface la necesidad básica: aquella en la que dos almas se han reconocido; es decir, en la que podemos ser exactamente quienes somos frente al otro, porque habrá siempre aceptación plena.

Tan necesaria es la amistad en la vida que ya Epicuro y Aristóteles la ubicaban en el centro de sus disquisiciones cuando de relaciones humanas hablaban. Aristotélicamente, es un alma habitando dos cuerpos y un corazón habitando dos almas. Epicúreamente, es el bien al que debiera aspirar todo hombre como el más preciado.

Cuando dos almas se entrelazan en amistad nunca vuelven a estar solas, aunque respetan absolutamente las individualidades y las peculiaridades. Entre ellas, nada esperan, siempre están y dan lo que la otra necesita; siempre agradecen y honran; siempre bendicen la buena fortuna de la compañera, más allá de los géneros, del tiempo y del espacio.

Por eso es tan difícil que exista una real amistad entre parejas, ya que en la mayoría de los casos predominan las expectativas que tienen uno sobre el otro, originadas en las carencias que pretenden llenar, los conflictos antiguos que intentan resolver, las viejas heridas que quieren vengar o reparar. Es al cabo de los años cuando dos personas que se han amado románticamente pueden pasar a la fase de la amistad, y verdaderamente es extraordinario que suceda. Por lo general, sólo se llega a la complicidad, la cordialidad e incluso el mutuo apoyo que merece la inversión emocional en una relación prolongada.

Un amigo del alma es como un espejo mágico: nos vemos a nosotros mismos en él, en nuestra mejor versión, y podemos entonces ver la mejor versión de todo cuanto existe. ¡Qué cosa más grande tener a alguien con quien puedas hablar como contigo mismo!, decía Cicerón. Y aún más: que te escuche mejor de lo que tú te escuchas, lo que implica total receptividad emocional, ausencia de juicios y la inclinación afectiva que nos impulsa al apoyo incondicional, llamada compasión.

Lo mejor de la amistad, lo más significativo, es que la podemos establecer con cualquiera. No es algo que nos suceda, es algo que propiciamos cuando dejamos de ofendernos por todo y defendernos de todos; nos permitimos ser vulnerables y tratamos con cariño, respeto y delicadeza la vulnerabilidad ajena.

El único motivo para que no hagamos esto es el pánico que le tenemos a la vulnerabilidad, pensando en que volveremos a ser heridos, defraudados, abandonados, traicionados, burlados, menospreciados, descalificados y cuanta otra tragedia nos pueda suceder.

Sólo el miedo, pues, nos impide satisfacer esta necesidad básica. Cuando nos atrevamos a colmar nuestra sed de amistad nos encontraremos con que todavía hay una fase superior, que es la de dos conciencias evolucionando juntas. A quien te acompaña en tu camino espiritual los celtas le decían el anam cara, amigo del alma.

El que tenía un anam cara adquiría un profundo conocimiento de la naturaleza del alma y accedía a los misterios del espíritu universal, el Awen, que está en todo y lo ha creado todo. Para los celtas, este tipo de amistad no tenía principio ni fin, siempre había sido, en comunión y pertenencia.

Afrontados junto con un anam cara, lo desconocido, lo anónimo, lo negativo y lo amenazante nos revelan poco a poco su verdad.

(Militante del PRI)

delasfuentesopina@gmail.com

Imprimir

Comentarios