Acoso, sí te creo - Wendy Garrido Granada | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Martes 12 de Diciembre, 2017
Acoso, sí te creo | La Crónica de Hoy

Acoso, sí te creo

Wendy Garrido Granada

Yo les creo a las mujeres que han denunciado acoso y abuso sexual en su trabajo, en su escuela, en su familia, en sus círculos de amistades, en la calle y otros espacios públicos. Les creo. Porque sé que lo único que una mujer tiene —muchas veces— ante una circunstancia de hostigamiento y abuso sexual es su palabra.

Esa palabra de la cual dudan, sospechan y ponen en entredicho cada vez que externa los abusos. Les creo porque la gran mayoría de mujeres que conozco y yo hemos sufrido también esas violencias.

Les creo y entiendo que 1, 10, 20 o 30 años después lo estén denunciando o externando. Si algo demostró #MiPrimerAcoso, la campaña lanzada en Twitter para visibilizar las violencias sexuales a las que se enfrentan las mujeres, fue justamente que el primer acoso sucede en la infancia, en promedio a los ocho años, aunque hay testimonios de edades más tempranas; los tocamientos son las agresiones más comunes y casi la mitad de las agresiones en los testimonios podría tipificarse como abuso sexual, de acuerdo con el Código Penal Federal.

La campaña también reveló que los agresores son, en un porcentaje más alto, desconocidos; pero, también, una parte importante son familiares u hombres cercanos a las niñas, primos, hermanos, tíos, padrastros, padres o maestros.

Hablar de las violencias sexuales no es nada sencillo. Ni cuando tienes 30 años ni mucho menos cuando tienes ocho. ¡Si ahora que existe mucho más información al respecto y el feminismo se ha expandido a diferentes áreas, todavía existe la revictimización tanto a nivel institucional como en los ámbitos públicos! Hace 10, 20, 30 o 40 años denunciar acoso y abusos sexuales era un doble martirio por lo que muchas prefirieron callar.

Casos recientes. Actualmente hay una oleada de mujeres que están denunciando públicamente los casos de acoso y abuso sexual que vivieron por hombres famosos y poderosos, como Harvey Weinstein, productor de cine, que después de décadas de abusos, hoy por fin está teniendo consecuencias no sólo legales, también económicas y sociales.

Y lo primero que debatieron algunas personas fue porque Gwyneth Paltrow, Angelina Jolie, Asia Argento o las decenas de actrices no lo dijeron antes. Ellas que son actrices famosas y millonarias. ¿Por qué cuestionarlas? ¿Por qué convertir su silencio en algo sospechoso?

Hacerlo es no entender nada. Es no entender que existen muchísimos factores del porqué una mujer no denuncia el acoso o el abuso sexual. El más irrebatible es que la violencia sexual contra las mujeres está tan normalizada que expresarla o denunciarla genera más problemas para la víctima que para el acosador o violador.

A las mujeres se les culpabiliza, juzga o ignora cuando lo exponen o denuncian. En muchos casos, por ejemplo, cuando las mujeres son acosadas sexualmente en sus trabajos son ellas las que son despedidas, ofendidas y nuevamente humilladas.

Seguramente si Angelina Jolie en 1998, con 21 años, hubiera denunciado a Weinstein, nadie le hubiera creído y no sería hoy una actriz reconocida ni ganadora del Oscar. Weinstein simplemente habría sepultado su carrera. Porque los hombres poderosos se encubren y protegen entre ellos.

Hoy tenemos que luchar para que caiga el magnate, el presidente, el cineasta, el escritor, el jefe, el compañero, el tío, el primo, el amigo, el taxista o el pasajero acosador o violador. Y sólo se podrá lograr si comenzamos a creer en la palabra de las mujeres, a dejar  de normalizar las violencias sexuales, y creamos y aplicamos las leyes que se necesitan para evitarlo.

@wendygarridog

wengarrido@gmail.com

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