Freno a la seguridad del país. ¿Dónde se genera? - Leopoldo Mendívil | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 14 de Diciembre, 2017
Freno a la seguridad del país. ¿Dónde se genera? | La Crónica de Hoy

Freno a la seguridad del país. ¿Dónde se genera?

Leopoldo Mendívil

PRESIDENTE ENRIQUE PEÑA NIETO:

 

+Bien acierta quien sospecha

que siempre yerra

 Francisco de Quevedo

 

Sin duda alguna, su gobierno es el que mayor y más adecuada legislación ha impulsado contra la inseguridad en el país y por ello creo necesario recurrir al ITAM, la institución académica actualmente más respetada en México, con algunos párrafos de un ensayo titulado Las fuerzas armadas y la seguridad en México, que dicen:

“Las evidencias indican que la estrategia de despliegue de las fuerzas federales, principalmente del ejército y la marina en el combate a la delincuencia, exacerba la violencia, no reduce los delitos de manera permanente, se realiza sin planificación seria y acrecienta las violaciones a los derechos humanos. Después de 10 años en los que la tasa de homicidios ha mantenido una tendencia creciente y no se ha contenido el tráfico de drogas ni se han reducido otros delitos relacionados con el crimen organizado, se puede afirmar que se trata de una política pública fallida, que debe ser replanteada urgentemente…”

Este ensayo realizado por la doctora Catalina Pérez Correa, profesora investigadora del CIDE y Jorge Javier Romero Vadillo, profesor investigador de la UAM en el último número de la revista Foreign Affairs en español del año actual, muestra un índice de letalidad de la Policía Federal y de la Sedena, según el que:

En 2008, la Sedena mostró un incremento de letalidad de 2.8 por ciento mientras que la PF se detuvo en 2.7 por ciento. En 2009, la Sedena subió a 3.0 por ciento mientras que la PF se mantuvo en 2.7. Para 2010, la Sedena creció a 9.4 por ciento,  en tanto que la PF lo hizo a 4.7 por ciento. Para 2012 la Sedena saltó a 14.7 por ciento de letalidad pero luego bajó, en el mismo año, a 11.9 por ciento, mientras que para 2013, la PF voló a un 20.3 por ciento y la Sedena bajó al nueve por ciento, pero para 2014 creció nuevamente a 11.6 por ciento mientras que el índice de letalidad de la PF se desbarrancó a solo 4.6 por ciento…

Ante este panorama explicado con números y porcentajes académicos para mantener la ecuanimidad que el tema exige, no se sigue  entendiendo, presidente, la serie de frenos que sufre la puesta en marcha de las instituciones y las acciones que su reforma  de la seguridad pública y nacional entregó al Congreso legislativo y éste  sigue manteniendo al país en ascuas ¿Por qué ese trato a la ciudadanía del país y sobre todo a la lamentablemente más vinculada con las acciones de la delincuencia organizada en los principales ámbitos de la legislación penal? El penúltimo párrafo del ensayo que cito, expone lo siguiente:

“Las iniciativas de Ley de Seguridad Interior no toman en  cuenta estas pruebas ni representan una solución de fondo al problema de la violencia y la criminalidad. Tampoco ofrecen una propuesta de regulación con controles y límites a la actuación de los miembros de las fuerzas armadas, sino que, por el contrario, tienden a regularizar una situación que debería ser de excepción. Además, no abordan el tema central de la formación de capacidades policiales y ministeriales basadas en el respeto  a la legalidad y los derechos humanos que garanticen la seguridad humana en el largo plazo.

Finalmente:

“Un asunto muy grave es que las iniciativas constituyen un entramado sin transparencia ni rendición de cuentas que corre el riesgo de institucionalizarse. Como  ofrecen definiciones peligrosamente laxas, permiten el abuso de la intervención  militar. La constitucionalidad de las iniciativas es dudosa, pues contradicen las disposiciones del artículo 21 (constitucional), que ponen  en manos de fuerzas civiles las tareas de seguridad pública. Por último, en ninguna de las iniciativas se plantea una ruta de salida de los militares; al contrario, se trata de legislar la aceptación de un modelo militarizado de seguridad pública.”

Esta es, presidente Peña, la atemorizante visión de la inteligencia más respetada del país, con la que muchas más mentes coinciden.  Como ve usted, no es contra las fuerzas armadas, sino de las políticas pactadas por Calderón en su primera visita a Obama, que ya las han denostado bastante durante 10 años. ¿En  dónde está el interés por denostarlas más? ¿En dónde, también, el de agudizar el enojo nacional en estos tiempos preelectorales?    

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