Ley de Seguridad Interior, error histórico

Luis Sánchez Jiménez

El día de hoy concluye el periodo de sesiones del Congreso de la Unión. Al momento de escribir estas líneas, se discute en el pleno del Senado de la República la minuta del decreto por el que se expide la Ley de Seguridad Interior. Se advierte su aprobación con los votos del PRI, Partido Verde y otros senadores aliados del PAN.
Se trata de una discusión que será histórica por tratarse, quizá, de la ley más polémica y que más polariza a la sociedad, en la corta historia de la democracia mexicana y en los 20 años del Congreso Mexicano sin una mayoría absoluta por parte de un solo partido político.
La Ley de Seguridad Interior no es la respuesta legislativa que requiere México para brindar certidumbre en la actuación de las Fuerzas Armadas que, desde hace 11 años, coadyuvan con mayor intensidad en el apoyo de las fuerzas civiles en tareas de seguridad pública.
Hoy, las fuerzas armadas se encuentran presentes en 29 de las 32 entidades del país y, aun así, 2017 será el peor año en materia de violencia, con los mayores índices de homicidios violentos en los últimos 20 años.
Se argumenta la urgente necesidad de dar protección a las Fuerzas Armadas como si en todos estos años la legalidad no importara pero, en las postrimerías del sexenio, se hace imprescindible cumplir un compromiso del Ejecutivo Federal con el Ejército y la Marina.
La Ley de Seguridad Interior confunde el concepto de su título con el de Seguridad Nacional. Tiene por objetivo defender y preservar a las instituciones del Estado Mexicano, no se propone la defensa de las personas ni de los habitantes. En ninguna parte de la Ley se habla de “crimen”, “violencia” o “delito” porque la presencia de las Fuerzas Armadas es para preservar el poder de las instituciones, no la de preservar la integridad de las y los mexicanos.
Cuando se dice que esta Ley abre el riesgo a una mayor presencia militar en el país, es porque la estrategia iniciada por Felipe Calderón y continuada por Enrique Peña Nieto ha sido la de incrementar presencia, fuerza, gasto y permanencia de la Fuerzas Armadas.
¿Esto ha mejorado la situación de seguridad que viven las personas a diario? No, por el contrario, las zonas de franco dominio por parte del crimen organizado son más, con mayor control sobre diversas actividades delictivas y con efectos directos sobre la calidad de vida de los habitantes.
Por eso es necesario mirar otras experiencias que, con enfoques distintos, ofrecen una alternativa al incremento de la fuerza como única opción al deterioro de las condiciones de seguridad.
Estos enfoques que privilegian la proximidad social, el establecimiento de redes vecinales para comunicar permanentemente las vulnerabilidades que la gente percibe y encuentra en su colonia, calle y cuadra, ofrecen mejores resultados tanto en prevención como en detenciones de los responsables de cometer los delitos de bajo y alto impacto.
No hay que ir muy lejos para ver resultados diferentes, lo encontramos, por ejemplo, en el municipio de Nezahualcóyotl. Ahí no se aplica el mando único de facto al servicio de las fuerzas estatales, tan desprestigiadas, poco eficaces y muy temidas, sin embargo, en la Encuesta de Seguridad Urbana 2017-3 ubica a este municipio como el tercero mejor en efectividad de la policía preventiva municipal.
Porque hay otros caminos es que no daré mi voto a favor de la Ley de Seguridad Interior. Si queremos responsabilidades delimitadas, periodos de actuación bien definidos para las Fuerzas Armadas fuera de sus cuarteles y objetivos precisos que deban cumplir para justificar su presencia en la calles, entonces pidamos a los diputados federales que aprueben la minuta que tienen en poder desde diciembre de 2015 para expedir la Ley Reglamentaria del Artículo 29 de la Constitución, en el cual se establece la suspensión de derechos y garantías que obstaculice hacer frente a la situación de amenaza, en un periodo específico y con supervisión del Congreso. Esa es una respuesta que sí es constitucional, la aprobamos en el Senado en 2015 y no polariza a la sociedad como lo hace esta Ley de Seguridad Interior.


Coordinador del Grupo Parlamentario del PRD
XXX Twitter @ SenLuisSanchez

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