Las Trampas de la Fe y Morena (1) - Carlos Matute González | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Viernes 15 de Diciembre, 2017
Las Trampas de la Fe y Morena (1) | La Crónica de Hoy

Las Trampas de la Fe y Morena (1)

Carlos Matute González

Octavio Paz, en este ensayo histórico dedicado a Sor Juana Inés de la Cruz, hace profundas reflexiones sobre la imposibilidad de una mente de acceder a cierto tipo de conocimiento, cuando el pensamiento estaba condicionado por creencias personales socialmente compartidas. El aislamiento científico y cultural de la sociedad novohispana, según el Premio Nobel de Literatura, refleja la dificultad en México para desarrollar una cultura occidental democrática.
Algo similar pasa con la figura de AMLO, quien puede formular un decálogo de disparates que sus seguidores creen sin cuestionarlo, pero que no tienen sustento económico y que son parte de un pensamiento hermético propio de la ortodoxia burocrática del siglo XX, que parte de la idea que el motor de todo cambio social es el gobierno, quien fija un proyecto nacional, y éste debe controlar y gestionar directamente lo económico y lo social.
En las próximas cuatro entregas, con el riesgo de hacer una ejercicio cíclico sexenal, revisaré cada uno de sus compromisos, redactado en forma de decálogo, que el líder de Morena, presentó el 12 de diciembre, acompañado de su equipo más cercano, en el registro de su precandidatura y que aderezó con una evocación, cual líder evangélico, a un paraíso inalcanzable: “Hoy inicia una nueva y definitiva etapa de lucha…que habrá de concluir en diciembre de 2024, cuando vivamos libres de miserias, miedos y temores y en nuestra querida patria y la vida pública esté inspirada en valores de fraternidad” (El Universal, 13-12-17).
Vivimos un déjá vu, una sensación de que ya vivimos lo que estamos viviendo, hace 12 y 6 años sucedió lo mismo que hoy: AMLO presenta un proyecto de gobierno disparatado y el anuncio de un gabinete insulso. Vemos escenas similares, escuchamos un discurso parecido y hay reacciones idénticas, antes y ahora.  
En franca violación a la Ley electoral y con un INE observante y amenazador, el candidato de Morena registró su (pre) candidatura con diez compromisos de gobierno. Como si fuera un Moisés bajado del Monte Sinaí, escoltado por su esposa y la histórica Poniatowska, proclamó ante sus seguidores y en contra de los adoradores del becerro de oro ­—los corruptos, que son todos los que no están con él— una revelación que le hizo el Pueblo: un decálogo de disparates. Luego, como primer acto de pre-campaña, ungió a los elegidos ante sus seguidores —algunos aun incómodos por la presencia del Partido Encuentro Social (PES)— quienes aplaudieron las decisiones de su líder.
Los compromisos, que son auténticos disparates económicos, jurídicos, políticos y sociales, tienen fuertes contradicciones e inconsistencias aun dentro de su pensamiento hermético y son una clara expresión del estatismo fracasado del siglo XX, que recurre a buscar aliados entre grupos y personas afectados por la apertura económica, la ampliación del régimen de libertades (burócrata del viejo cuño) y el abandono de la política clientelar-corporativa.
El primero es un desprecio a lo que los mexicanos hemos construido en los últimos treinta años. Él y sólo Él iniciará el Estado de derecho democrático (hoy no existe, según el político tabasqueño) y, entonces, se observarán exclusivamente las leyes que sean justas —cualquier cosa que eso signifique—. Una evidente contradicción, “se aplicará la ley al pie de la letra” el positivismo jurídico a ultranza combinado con su contrario, la teoría de los derechos humanos, el iusnaturalismo. En pocas palabras, el derecho acabará siendo el que dicte el líder.
Esto afecta profundamente la certeza que representa que la autoridad esté sometida a una norma previa, fundamento de cualquier democracia que garantice las libertades, y el respeto a la legalidad queda reducida al capricho del gobernante.
Entonces, la tarea de determinar lo “justo”, si gana, quedará en manos de la ministra en retiro Sánchez Cordero, quien como secretaria de Gobernación, tendría que ejecutar las ocurrencias del líder para que no se le equipare con una nueva mafia en el poder y se respeten algunos derechos humanos en la línea de su acción política. La pregunta es: ¿cómo le hará la defensora de la igualdad de género con el PES, el nuevo aliado? Las contradicciones no se reducen a lo discursivo, se trasminan a lo estratégico. Continuará.


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