¿Cómo serán las elecciones de 2018? - Manuel Gómez Granados | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Domingo 17 de Diciembre, 2017
¿Cómo serán las elecciones de 2018? | La Crónica de Hoy

¿Cómo serán las elecciones de 2018?

Manuel Gómez Granados

El lunes 11 de diciembre, la cuenta de twitter del jesuita hondureño Ismael Moreno daba razón de la manera en que la obra de buena parte de su vida, Radio Progreso, una pequeña estación de radio que recién cumplió 61 años de existencia, sufrió un violento ataque la madrugada del 9 de diciembre. Dijo Moreno: “Confirmo (el) sabotaje a Radio Progreso. Manos criminales derribaron (la) antena y (la) torre que permiten (la) cobertura. Exigimos investigación. Responsabilizo al actual régimen. Lamento que instancias nacionales e internacionales, al avalarlo, exponen nuestro trabajo y vidas”.

El ataque a las instalaciones de Radio Progreso no la silenció. Ello gracias a que hace poco la estación digitalizó sus transmisiones y ahora se le puede escuchar, desde cualquier parte del mundo, vía internet (http://radioprogresohn.net/), aunque sí hace muy difícil que quienes solían escucharla en viejos radios de transistores en sus casas o trabajos, lo puedan hacer.

Diversas agrupaciones, tanto de medios civiles como católicos de América Latina, Europa y Estados Unidos condenaron el atentado que ocurrió porque, aparentemente, a alguien no le gustó la cobertura que Radio Progreso ha dado tanto a la elección como a la crisis post-electoral en Honduras. De la elección, no les gustó que Moreno y su equipo le apostaran a la equidad en la cobertura, algo revolucionario cuando se considera la manera en que los medios comerciales hondureños se volcaron para apoyar a Juan Orlando Hernández. De la crisis post-electoral, no les gustó que Radio Progreso no alimentara el odio contra quienes quieren que se limpie la elección. Tampoco les gustó que Radio Progreso, a diferencia de los medios más leales a Hernández, no haya atacado a los policías que optaron por no cargar, como se los ordenaban sus superiores, contra quienes protestaban para pedir que se limpiara la elección.

Un poco más al sur, en Nicaragua, se celebraron elecciones en noviembre. Ahí todo transcurrió como suele ocurrir en los regímenes autoritarios. Daniel Ortega instruyó quién debería ser electo y la población, guiada por el Frente Sandinista de Liberación Nacional, cumplió con lo que Ortega quería. Antes, en octubre, en Argentina también hubo elecciones. El resultado le dio a Mauricio Macri un claro mandato para hacer justicia y atacar la corrupción. Ello ha permitido encarcelar a leales a Cristina Kirchner, pero todavía está pendiente saber si, por ejemplo, se irá al fondo contra la expresidenta y su camarilla. Más recientemente, Trump y sus leales han perdido elecciones en Virginia, Nueva Jersey y Alabama. Como la humedad que ataca un muro, el repudio a Trump crece, se expresa en las urnas y las instituciones de EU procesan ese repudio civilmente.

Viendo lo ocurrido en Honduras, Nicaragua, Argentina y EU es inevitable preguntarse, ¿a qué se parecerán las elecciones de México en 2018? ¿Serán como las hondureñas? ¿Sólo ratificarán los deseos del presidente, como ocurrió en Nicaragua? ¿O serán mecanismos para expresar diferencias de manera civil como en Estados Unidos y Argentina?

Uno quisiera que fueran como las de EU o Argentina; toda la inversión hecha en democracia a lo largo de los últimos 25 años tendría que acercarnos a ese modelo, pero la realidad es que corremos el riesgo de que nuestras elecciones se parezcan más a las hondureñas o nicaragüenses. La violencia, la desigualdad, la indisposición de nuestros políticos a escuchar las críticas que se hacen a su trabajo son factores que hacen que los usos y costumbres de México sigan siendo, lamentablemente, más cercanos a los de Managua y Tegucigalpa, que a los de Washington o Buenos Aires.

manuelggranados@gmail.com

 

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