El Real Madrid-Barça, envuelto en la política y diferencia futbolística

Carlos Horta Martínez

El Barcelona exhibió su versión contundente ante el Deportivo, al que goleó por 4-0, con lo que encara el clásico del próximo sábado en el Santiago Bernabéu con 11 puntos de ventaja sobre el Real Madrid y también una notable diferencia de seis unidades respecto al Atlético de Madrid.

Si bien es verdad que el Real Madrid tiene pendiente el encuentro de la J16 ante el Leganés, aplazado por su participación en el Mundial de Clubes, el margen adquirido por el cuadro de Ernesto Valverde sobre el de Zinedine Zidane convierte al enfrentamiento que cerrará 2017 prácticamente en la última oportunidad para que el cuadro merengue se enganche a la lucha por la defensa del título.

El Barça arrasa en estadísticas y su actuación previo al juego ante el Real Madrid se debe también aparte de las genialidades de Lionel Messi, quien recibió ayer el trofeo Pichichi y el premio a Mejor Jugador de la Liga de la temporada anterior, a la clase de Andrés Iniesta, que sigue siendo la pieza clave para que el centro del campo blaugrana siga dominando a los rivales.

El astro argentino, quien tuvo un triplete de postes ante el Deportivo, sigue empeñado en demostrar, partido a partido, que es el mejor jugador del mundo. Por mucho que le pese al portugués  Cristiano Ronaldo.

Ahora que todo el madridismo, desde el club hasta su presidente Florentino Pérez, quiere que los culés le hagan el pasillo por ser el ganador del Mundial de Clubes, mejor deberían de pensar al contrario, porque en una posible victoria blaugrana en el Bernabéu se pondrían a 14 unidades del líder, y ahí sí se merecerían un pasillo al cuadro dirigido por Valverde en su retirada al vestuario.

Este próximo clásico del futbol español será más especial por los problemas políticos catalanes y su aspiración independentista de una considerable parte de su sociedad, la idea de una Liga sin el Barça resulta inquietante. Para el Barça, porque su espacio se limitaría a los estrechos márgenes de Cataluña. Para la Liga, porque se rebajaría notablemente su valor en el mercado. Para el Madrid, porque la ausencia de su gran rival le devaluaría en los futbolístico y también en lo económico.

El paisaje que preside la visita del Barça a la capital de España, donde la bandera nacional cuelga de la mayoría de las ventanas. Nunca la política ha estado tan presente en el clásico del balompié español.

Por primera vez se duda de Zidane. Es significativo que muchas de las críticas procedan de los sectores más cercanos al presidente Florentino Pérez, un dato que no pasa inadvertido para nadie.

El Barcelona llega al duelo en una situación privilegiada. Nadie confiaba en el equipo días antes del comienzo del campeonato. El Madrid lo derrotó en los dos partidos de la Supercopa de España y se dio por inaugurado un ciclo hegemónico del equipo de Zidane, sin embargo, no ha sido como se veía.

El Barça encabeza la Liga. La brecha es tan grande que una derrota del Madrid significaría uno de sus momentos más críticos de los últimos 30 años. Se despediría de la Liga y abriría una crisis descomunal, pese a que resta mucho torneo.

Real Madrid acudió a Abu Dhabi para ganar un torneo que representa la desigualdad entre Europa y el resto del planeta. El dinero invadió Europa y abandonó Sudamérica. La ley Bosman abrió las fronteras europeas a los jugadores de todo el mundo. Caciques rusos, banqueros estadunidenses y jeques árabes terminaron por convertir al futbol en un escenario económico.

El actual campeón de la Champions y la Liga española derrotó al Gremio de Porto Alegre sin alardes, pero con una autoridad incuestionable. Añadió una victoria más a la saga de éxitos de los equipos europeos en los últimos años. No había dudas sobre su superioridad, pero sí sobre su estado antes del choque con el Barça. Es un Madrid dubitativo que todavía, o más que nunca, depende de la puntería de Cristiano Ronaldo, pero se necesitará más que el promedio de gol por juego que ha registrado desde que llegó a España, para detener al Barça, del verdadero mejor jugador del mundo: Messi, quien suma 14 goles en la Liga y 14 postes en la temporada.

El triunfo ante el Depor sitúa al Barça en disposición de sentenciar la Liga el próximo sábado en el Bernabéu. Si los blaugranas ganan, se pondrán con 14 puntos de ventaja, lo que supondría un mazazo total y absoluto para el conjunto de Zidane. Es verdad que los blancos tienen un partido pendiente por el Mundial de Clubes. Pero da igual. El golpe psicológico sería definitivo.

 Mail: carloshorta2345@gmail.com

Twitter: @Hortattack

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