Evidencia científica del fenómeno Santa Claus

Gerardo Herrera Corral

Nuevos argumentos científicos en favor de la existencia de Santa Claus han sido dados a conocer en fechas recientes.

Ya anteriormente (en el libro El Gran Colisionador de Hadrones: historias del laboratorio más grande del mundo, editado por la Universidad de Sinaloa), se había observado que existen alrededor de 390 millones de niños en el planeta con expectativas serias para la noche del 24 de diciembre.

Si consideramos que en promedio 3 niños habitan un hogar y que por lo menos uno de ellos es merecedor de regalo por su buen comportamiento, entonces  tenemos que durante la noche del 24, el legendario habitante del Polo Norte deberá efectuar 130 millones de visitas. Esto implica que en las 31 horas de las que dispone, gracias a los diferentes usos horarios,  y a pesar de su avanzada edad y su evidente sobrepeso  debe realizar  1,165 visitas por segundo, es decir, cuenta con menos de una milésima de segundo por hogar visitado. 

La superficie de nuestro planeta es de 510 millones de kilómetros cuadrados. Si consideramos que los 130 millones de hogares en la lista navideña de Santa Claus están distribuidos de manera uniforme, entonces la distancia entre los hogares sería poco más de 1 kilómetro en promedio. Por supuesto esto no es así, existen grandes áreas que no son habitadas y la población cristiana está más concentrada en algunos países —por solo mencionar algunos de los muchos factores que no acreditan la estimación de la distancia promedio entre casa y casa—. Sin embargo y dado que solo queremos una estimación aproximada procedemos con un cálculo sencillo que nos da un recorrido de 130 millones de kilómetros durante la Nochebuena. Con el tiempo que tiene, la distancia recorrida se logra solo si el trineo alcanza una velocidad del orden de los 1100 kilómetros por segundo. ¡Esto es una velocidad miles de veces mayor que la del sonido!

El pasado 5 de julio la nave Juno alcanzó los casi 74 kilómetros por segundo durante la maniobra de inserción en la órbita de Júpiter y ahora se discute si se trata de la mayor velocidad alcanzada por una nave. Santa Claus supera con mucho esta velocidad. La noche del 24 de diciembre Santa Claus viajará 15 veces más rápido que el artefacto Juno durante la inserción en su órbita joviana.

¿Cómo puede Santa Claus repartir tanto juguete en una sola noche?

La explicación más convincente podría estar en los principios de la mecánica cuántica. Algunos investigadores han encontrado que es posible determinar con gran precisión la velocidad de Santa Claus. Aunque los cálculos que hemos esbozado aquí son aproximados si es posible  medir con gran exactitud los parámetros asociados con el movimiento de Noel y su cargamento. También conocemos la masa del trineo abultado de juguetes porque tenemos un buen registro de lo que será entregado esa noche. Con la masa y la velocidad es posible obtener el “momento” del convoy pascual al multiplicar la velocidad por su masa. Usando el principio de Incertidumbre de Heisenberg de la mecánica cuántica  que nos dice que no es posible determinar con gran precisión ambos: el momento y la posición de un objeto, nos damos cuenta que la determinación precisa de la velocidad y la masa del trineo acaban en una total imprecisión de la posición de Santa Claus y sus renos. Esto quiere decir que la posición de Santa Claus se extiende en la superficie de nuestro planeta dando de esta manera la omnipresencia requerida para ejecutar la proeza navideña.

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