Heridas abiertas

Wilfrido Perea Curiel

Cierra 2017 y los precandidatos, que en realidad serán los candidatos, de las principales fuerzas políticas que contenderán por la Presidencia han sido ya nominados. Uno por dedazo, otros dos por autodedazo, lo cierto es que la democracia interna en los partidos no fue la tónica. No se trata de un purismo, a fin de cuentas, cada instituto o alianza está en su derecho de designar, por el método que tengan a bien aprobar internamente, a sus respectivos abanderados.

A mediados de febrero culmina la etapa de las llamadas precampañas, que ya se ha dicho, en realidad es una suerte de simulación, porque en los principales casos, se trata de precandidatos únicos, es decir, no librarán contienda interna. Lo anterior, de ninguna manera, quiere decir que las tensiones domésticas hayan sido ya acalladas o controladas. Nada más alejado de la realidad, ya que, al optar por métodos poco democráticos, y sin mediar consultas a las militancias, han quedado abiertas, en todos los partidos, grandes heridas. Llegó la hora de atender los agravios, está por verse si las escasas semanas que quedan serán suficientes para el control de daños. Del éxito o fracaso con el cual los abanderados y las dirigencias partidistas, manejen la fase de cicatrización, depende, en buena medida, la prestancia y aplomo con el cual los candidatos se presenten a la elección constitucional.

Los estudios de opinión señalan que será una contienda muy cerrada, en tal virtud, ninguna de las alianzas participantes puede darse el lujo de perder un solo voto de sus propios militantes. Ello sugiere que en la presente coyuntura la demanda es trabajar hacia adentro para consolidar el llamado “voto duro”. Unidad, será el grito de guerra, aunque lo cierto es que en cada partido habrá merma, todos sin excepción experimentarán el reclamo de sus vertientes ultras.

En el PAN, Anaya sentirá la frialdad de la ortodoxia blanquiazul, aquella que se dice ser custodia del partido y del ideario de Gómez Morín. Esta expresión del PAN se dice traicionada por Anaya al haberse aliado con el PRD. Mucho tendrá que aplicarse el queretano en darle su lugar a este perfil de militante azul. Ahora bien, los simpatizantes de Margarita Zavala, que no son pocos, quizá no abandonen las filas de Acción Nacional, pero, permanecerán, cual troyanos, dispuestos a dinamitar el proyecto del nuevo admirador de Alex Lora.

El partido del sol azteca hace mucho experimenta una suerte de fuga hormiga. Es considerable la pérdida de militantes que encuentran en AMLO un candidato más representativo de la izquierda. La salida de históricos miembros fundadores del PRD como Pablo Gómez, Carlos Sotelo o Leonel Godoy, es tal vez la ruptura más dolorosa experimentada por partido alguno, generada por los recientes realineamientos. 

Por lo hace a AMLO, su autodestape se consumó sin contratiempos. Cada una de sus determinaciones eran aclamadas virtualmente por unanimidad, sin la menor crítica, hasta que sobrevino la alianza con el PES. Se podrá decir que la alianza se fraguó bajo el cálculo del millón y medio de votos que, según Hugo Eric Flores, trae su partido en la bolsa. Empero, en redes sociales el impacto negativo para Morena fue muy fuerte. La comunidad LGBT, simpatizante de AMLO, está reconsiderando su voto. Mención aparte merece que quien fuera un icono en las campañas del tabasqueño en 2006 y 2012, Elena Poniatowska, apareciera con una pancarta expresando su negativa a caminar junto a Encuentro Social.

Finalmente, en el PRI, se cree que con el mito de la disciplina partidista basta y que por una cuestión metafísica todas las expresiones del tricolor terminarán por arropar al candidato. Nada más alejado de la realidad, tal disciplina sólo alcanza para que las diferencias no se hagan explícitas, pero bien que las hay y no han sido solventadas.

Las dirigencias partidistas cuentan, para operar dicha cicatrización, con espacios para candidaturas a diputaciones, senadurías y gubernaturas, o bien, en la estructura de las propias campañas. Cabe dudar que, ante tanta animosidad y agravios pendientes, ese mecanismo sea suficiente para restituir los equilibrios rotos.

pereawilfrido@me.com

 

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