Uber se lava las manos - Wendy Garrido Granada | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Martes 19 de Diciembre, 2017
Uber se lava las manos | La Crónica de Hoy

Uber se lava las manos

Wendy Garrido Granada

Hace un par de años que Uber, la empresa de transporte privado que funciona a través de una aplicación móvil, llegó a México muchas personas consideraron que era una nueva opción de movilidad en las ciudades, que tenía muchas ventajas sobre empresas de taxis o taxis de tarifa libre, pues prometía mejores precios, mayor seguridad, limpieza, comodidad, amabilidad por parte de los choferes, promociones y hasta agua y dulces durante el trayecto.

Sin embargo, Uber se ha visto envuelto en escándalos tanto de seguridad -choferes acusados de asalto, acoso, violaciones y hasta de feminicidio y asesinato-, como de robo de datos, cobros de viajes no reconocidos y falta de soporte a los usuarios y sus quejas.

Recientemente, la empresa cambió sus políticas de servicio para poder deslindarse totalmente de todos estos asuntos y anunció que no se hará responsable de ninguna situación que ocurra entre el conductor (o su socio, como mencionan en su plataforma) y el pasajero (o cliente).

Uber ya no presentará ninguna garantía respecto a la fiabilidad, puntualidad, calidad, disponibilidad de los servicios solicitados y muchos menos garantizará que los servicios sean ininterrumpidos o libres de errores.

Tampoco se harán responsables de ningún daño al usuario, por ejemplo, en casos de feminicidios u homicidio, acoso y abuso sexual, de robo de pertenencias, lesiones y accidentes. Así que prácticamente la función que cumplía de mediador sólo la sigue ejerciendo en los beneficios, es decir, seguirá cobrando el 25 por ciento a “sus socios” por utilizar su plataforma, pero no garantizará ni se hará responsable de absolutamente nada.

Incluso, del robo de datos que su plataforma pudiera tener. Habría que recordar que durante un año Uber ocultó un hackeo masivo en el que dos personas accedieron a los datos almacenados en sistema y descargaron información de 57 millones de usuarios de todo el mundo, de los cuales obtuvieron nombres, correos, número de celular y, en el caso de los conductores, su nombre y número de licencia.

Así que, Uber, prácticamente hace responsables, tanto al usuario por utilizar el servicio como al chofer por prestarlo. Y se deslinda, también, de la atención a los usuarios. Ya no existe su correo de soporte que permitía que los clientes expusieran casos específicos, ahora sólo remite directamente a la aplicación que tiene opciones prediseñadas.

Por ejemplo, si uno es víctima de cobros por viajes no realizados, la empresa en su opción prediseñada te obliga nuevamente a escribir tus datos bancarios, incluso la fecha de vencimiento de tu tarjeta, con lo cual te arriesgas —otra vez— a ser víctima de más cobros a la hora de reclamar. Y tampoco se compromete realmente resarcir los cobros, sólo a darles seguimiento, asegurando que “los cargos desconocidos a menudo se deben a que un amigo, colega o pariente usaron tu método de pago”. Es decir, nuevamente te culpa a ti como usuario para que Uber no tenga ninguna responsabilidad.

Si la tarifa dinámica de Uber ya era un problema que requería regulación por parte de los gobiernos estatales y federal, ahora es mucho más urgente con los cambios de política de servicio con los que incluso se deslindan de la figura que permite que funcionen en la Ciudad de México.

Al parecer, la cara de ese capitalismo que parecía tan cool con palabrejas como “economía colaborativa” cada vez saca más su lado salvaje y atroz y está atentando contra lo que se suponía era su mayor lema “brindar el mejor servicio a los usuarios”.

Necesitamos un nuevo Uber que sí se responsabilice, escuche y atienda a los usuarios-clientes.

@wendygarridog

wengarrido@gmail.com

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