2018. La primera plana - Juan Manuel Asai | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Miércoles 20 de Diciembre, 2017
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2018. La primera plana

Juan Manuel Asai

Desigualdad social y pobreza; corrupción e impunidad son los grandes problemas nacionales y por lo tanto son los principales retos de la democracia mexicana. No hay que perder esto de vista, justo ahora que el proceso electoral 2018 toma vuelo. ¿Si la democracia no sirve para resolver esos problemas, para qué sirve?

Puede resultar entretenido y hasta rentable seguirles la pista a los políticos. Los periodistas, reconozco, invierten demasiado tiempo tratando de interpretarlos, de leer entre líneas, de adivinar su pensamiento, pero eso, los juegos de poder, no son la democracia, que en su acepción más simple, es el gobierno del pueblo para el pueblo.

Lo que los ciudadanos haremos en las urnas el primer domingo de julio es precisamente elegir a quien nosotros pensamos tiene más posibilidades de resolver esos problemas. La desigualdad social encabeza la lista porque México es una de las principales economías del mundo. Somos un jugador internacional de grandes ligas. Estamos en el G20, en la OCDE, y sin embargo hay una descomunal injusticia en la distribución de esa riqueza que conduce a que la mitad de la población esté bajo la línea de pobreza, porque además, ahí está el siguiente problema: hay todavía entre nosotros millones de compatriotas que no tienen, literalmente, ni para comer.

Hay por supuesto programas asistenciales, se reparte dinero y de vez en vez se sacan comunicados con cifras menos dramáticas, pero el problema está enquistado. La desigualdad y la pobreza favorecen las aventuras políticas y los golpes mediáticos del populismo que, como sabemos, suele dar una respuesta sencilla a un problema complejo. Desde luego el problema no se resuelve sino que por el contrario se complica.

Pero la gente que lo padece, digamos la desigualdad y la pobreza, lo que quiere es alguien que le diga que le resuelve su problema de inmediato. Si alguien, por ejemplo, les promete 3 mil 600 pesos a los jóvenes que no estudian ni trabajan nada más porque sí, para que se la pasen menos mal como aprendices de algo, pues los toman y ya, sin preguntarse de dónde saldrá ese dinero. Los medios suelen perder el foco. Se la pasan escudriñando en aspectos relacionados en la grilla y no en la política. Todavía no hay planteamientos serios para combatir desigualdad y pobreza sin que el remedio salga peor de la enfermedad. Ése es precisamente el gran riesgo de este momento, que la salida fácil nos conduzca a una pendiente sin fin. Es lo mismo con los otros dos grandes problemas nacionales: corrupción e impunidad.

Me ha tocado escuchar a personas inteligentes y enteradas asegurar que desigualdad y pobreza son los frutos tóxicos de corrupción e impunidad. Puede ser. Lo cierto es que se trata de males que se han extendido y que no parecen tener solución, al grado de que no será sencillo para el candidato que gane, cualquiera que sea el partido que represente, dar con un contingente de servidores públicos experimentados y honestos, sin cola que les pisen, y además que su conducta, diría, sea transparente, que vivan de acuerdo con lo que ganan, que no tengan en el clóset propiedades en Miami, pero que tampoco quieran tomarnos en pelo diciendo que no tienen ni un quinto partido por la mitad.

Es suma, lo que importa recordar es que los problemas del país deben estar en el centro de la atención nacional, son material de primera plana, y los dimes y diretes de los candidatos y sus camarillas pueden tener su espacio en páginas interiores.

jasaicamacho@yahoo.com

@soycamachojuan

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