¿Acaso han muerto las ideologías? - José Fernández Santillán | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 21 de Diciembre, 2017
¿Acaso han muerto las ideologías? | La Crónica de Hoy

¿Acaso han muerto las ideologías?

José Fernández Santillán

Mauricio Merino en su artículo “La muerte de las ideologías (El Universal, 18-XII-2017) ha planteado un tema fundamental para nuestra democracia. Allí comienza diciendo: “Han renunciado a las ideologías. Si alguna vez supimos con alguna claridad qué mundo preferían y la sola mención de sus siglas nos ayudaba a situar a las personas que militaban en sus organizaciones y a identificar las orientaciones políticas de sus candidaturas, hoy esas señales de identidad se han diluido. Una de las principales aportaciones de los partidos políticos a la cultura democrática se ha perdido en la mecánica del pragmatismo que regirá las elecciones de 2018.” Es cierto, durante décadas al PRI se le identificó con el nacionalismo revolucionario, al PAN con la democracia cristiana y al PRD con la izquierda de corte socialista.

Ahora, con la formación de las coaliciones, las identidades partidistas se han desdibujado. Merino señala que el mal aqueja a las tres formaciones que están en la competencia por la presidencia de la república: “¿Qué ideología hermana al PT con Encuentro Social y con Morena? Ninguna. Los une la codicia que despiertan las encuestas. No hay en esa alianza una sola seña capaz de darle contenido sustantivo. Se suman porque Andrés Manuel puede ganar la Presidencia y porque el candidato les dio la bienvenida para sumar votos.”

De la coalición “Por México al Frente dice: “Guardadas las distancias, es la misma lógica que llevó a la creación del Frente entre el PAN, MC y PRD. Ellos mismos jugaron con la metáfora del agua y el aceite, mezclados por la magia de la voluntad política. Pero a contracorriente de la coalición que defiende la candidatura de López Obrador, la creación del Frente responde al polo opuesto: se formó para enfrentar al PRI, pero también para impedir que el tabasqueño gane los comicios de 2018.” Pero no hay contenido ideológico. “De este grupo—sigue diciendo Merino—tampoco escapa el PRI. No sólo porque a lo largo de su historia ha sido mucho más un aparato electoral que un partido con ideología…sino porque ahora añadió a esa trayectoria errática su propia negación, pues sus dos candidatos principales no son priistas.”

El problema de hacer a un lado las ideas y poner por delante los intereses es que “sus principales decisiones políticas ya no se toman con la ayuda de los libros sino de las calculadoras.” Coincido con Merino en que en la formación de las coaliciones electorales en México el pragmatismo ha invadido a los partidos políticos.

En esto ha tenido que ver, sin duda, la manera en que ha sido diseñado el formato de las campañas: se le ha dado mayor importancia a la difusión de spots que al debate de ideas.

No obstante, si bien ese amasijo de integraciones convenencieras, se da en razón de la suma de fuerzas para alcanzar la mayor cantidad de votos posible, sí hay tendencias ideológicas (no manifestadas expresamente en la propaganda que se difunde) distintas entre los competidores. Unos y otros sostienen proyectos distintos. Por ejemplo, toda la operación política que se hizo dentro del PRI, con la llegada de Enrique Ochoa a la Presidencia del tricolor, la apertura de los candados, el lanzamiento de José Antonio Meade como precandidato, fue para garantizar la continuidad del modelo neoliberal que es una ideología sustentada en autores como Friedrich von Hayek y Robert Nozick.

En mi artículo del 8 de diciembre titulado “Meade vs. AMLO” recordaba lo escrito por Leopoldo Gómez acerca del peligro que los mainstreams sigan pensando que ese modelo se pueda mantener sin cambio alguno: “En este proceso electoral, ese sector deberá trascender los dogmas del liberalismo para construir un discurso menos técnico y más humano. Es la única posibilidad de conectar con una sociedad que ya no quiere más de los mismo.” (“2018 y los retos del ‘establishment’ Milenio, 5-XII-2017). Leopoldo Gómez resalta en este mismo artículo que a los mainstream “les falta conexión social que sí tienen sus oponentes.”

Todos sabemos que López Obrador es un populista. Y el populismo es una ideología respaldada por pensadores como Ernesto Laclau y Chantal Mouffe. Es más, es la tendencia en boga en Europa, Estados Unidos y América Latina. Los congéneres de AMLO echarían las campanas al vuelo si lograra hacerse del poder en un país tan importante, estratégicamente, como México.

Los que sí andan por la calle de la amargura son los de “Por México al Frente”: no han logrado presentar un programa coherente que les dé identidad y los distinga de las otras opciones.

Convengamos en que cuando se establecen coaliciones electorales los integrantes deben poner énfasis en las coincidencias y dejar a un lado las diferencias. Eso es lo que hicieron, por ejemplo, los miembros del Frente Amplio de Uruguay. En esa coalición hay desde comunistas hasta demócrata cristianos; lograron darle forma a un programa de gobierno que ha puesto en práctica el actual Presidente Tabaré Vázquez.

Las ideologías no han muerto. Lo que debemos hacer es que la gente las conozca a través de la pedagogía cívica.

 

PD: Feliz Navidad

 

 

 

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