El momento político exige de las panistas nuevas actitudes y serios compromisos - Maria Elena Álvarez de Vicencio | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Sábado 23 de Diciembre, 2017
El momento político exige de las panistas nuevas actitudes y serios compromisos | La Crónica de Hoy

El momento político exige de las panistas nuevas actitudes y serios compromisos

Maria Elena Álvarez de Vicencio

La actividad de las mujeres en Acción Nacional ha crecido en extensión y profundidad y para logarlo han tenido que luchar, personal e institucionalmente, contra prejuicios y posturas adversas. La actividad de las mujeres panistas es el punto donde se conjugan las distintas etapas de la vida  del partido y, en alguna medida, refleja con fidelidad el pasado, el presente y el futuro de toda la Organización.

La historia de las mujeres en el PAN nos lleva por las calles, los barrios, los ejidos y las plazas de las grandes y pequeñas ciudades y de los pueblos de México,  donde los panistas vivieron las luchas contra la imposición y los fraudes electorales. Inventaron estrategias de defensa, multiplicaron su creatividad y ellas usaron su “supuesta debilidad” como fuerza contra la tiranía y el engaño.

En estos momentos electorales por los que atraviesan el Partido y el país,  se requiere recordar el ayer para construir el mañana. Al traer a la memoria lo que hemos sido, podremos visualizar y planear lo que debemos ser y hacer hoy. No es posible sacar algo de la nada, hay que combinar ideas;  contrastar  hechos vividos con las realidades presentes, para generar pensamientos y acciones acordes con lo realizado por el partido y lo que México necesita que hoy realice Acción Nacional.

Las mujeres panistas, especialmente las dirigentes, las legisladoras y las funcionarias de los gobiernos, a todos  los niveles, necesitamos encontrar el camino y las respuestas a los retos actuales. No podemos sólo dolernos por lo que sucede y dejarlo pasar como si nos fuera extraño, o como si no debiéramos hacer nada. Necesitamos encontrar respuestas a las nuevas demandas, aclararles a quienes estén confundidos que el trabajo del partido no se pensó para favorecer a grupos, por más valiosos que sean, sino que el Partido fue creado para cambiar a México hacia una democracia auténtica, no demagógica, ni dirigida al bien de quienes creen tener la verdad y la única solución.  Las mujeres tendrán que encontrar la forma de no alentar ni alimentar a grupos  que busquen su propia proyección, enmascarándola consciente o no, como si fuera lo que le conviene al Partido y a México.

Estamos en uno de los procesos electorales más trascendentales de nuestra historia. Tras 70 años de lucha desigual, en ocasiones heroica, el partido fue capaz de vencer la imposición del partido oficial y durante dos sexenios trató de establecer una auténtica democracia. Fueron muchos los avances que se lograron y en su logro el papel de las mujeres fue determinante, pero también fue mucho lo que faltó por hacer.

Hoy, en el nuevo marco de las coaliciones, los panistas y especialmente las mujeres, tenemos la responsabilidad de retomar el propósito que animó, desde la fundación, los trabajos del Partido, su lema era: “Hacer sólo lo que sea mejor para México”. No vamos a reeditar lo que combatimos; no vamos a elegir a los múltiples candidatos que abarca esta elección, pensando en los beneficios personales que puedan reportarnos. El propósito es postular a quienes puedan actuar conforme  a los Principios Panistas, a la ética y a la legalidad y a quienes vivan la política para servir y no para servirse.

Las mujeres, en los inicios del Partido, sin ser reconocidas legalmente como ciudadanas, fueron capaces de trabajar por los triunfos de los varones y de defenderlos cuando el sistema no quería reconocerlos. Hoy muchas mujeres serán candidatas, desde distintas trincheras, y de ellas el país espera institucionalidad en las elecciones internas; democracia plena en sus campañas, triunfos contundentes y eficientes funcionarias públicas en los tres órdenes de gobierno.

Imprimir

Comentarios