Cultura

Mexicas, elegidos del sol, en Yucatán

La exposición, con más de 100 piezas, es una mirada a las características más relevantes de esta civilización prehispánica. También es un diálogo histórico entre ésta cultura y la maya

La exposición Mexicas, elegidos del sol se presenta en el Museo Regional de Antropología Palacio Cantón, en la ciudad de Mérida, Yucatán, y ofrece, a través de más de un centenar de piezas, las características más relevantes de este imperio y sus vínculos y similitudes con la cultura maya.

El antropólogo Diego Prieto Hernández, director general del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), señaló que el imperio mexica, forjado por medio de alianzas y guerras, de conquistas y sangre, fue también un pueblo de unificación y diversificación, de mezclas y migraciones; “temas contemporáneos que podemos ver desde nuestro pasado más remoto”.

Añadió que a través de cinco módulos temáticos y 118 piezas procedentes de los museos Nacional de Antropología, del Templo Mayor y Palacio Cantón, entre esculturas, vasijas, relieves, lápidas y objetos rituales, la exposición revela no sólo las características más relevantes del pueblo mexica, sino que también genera un diálogo entre éste y la cultura maya.

“Este diálogo no es contemporáneo sino histórico, entre dos culturas que nunca se sometieron o lucharon, pero que influyeron en visiones y creencias, enriqueciendo así sus objetos y representaciones plásticas”.

Dividida en cinco ejes temáticos, Mexicas, elegidos del sol narra las características más sobresalientes de la cultura mexica, a partir de la peregrinación desde la mítica isla de Aztlán, “lugar de las garzas”, hasta llegar a su asentamiento definitivo y fundación de la gran ciudad de Tenochtitlan.

A partir de ahí, se podrá conocer cómo este pueblo se convirtió en el extenso imperio que dominó gran parte de Mesoamérica bajo grandes campañas militares, así como la importancia de la religión que abarcaba todos los aspectos de la vida y su relación con la guerra y la conquista, hasta el contacto comercial que tuvieron con la civilización maya, la cual nunca se sometió al nahua del centro de México, pero tuvieron apropiaciones culturales.

Dentro de las salas se exponen monumentales piezas de lítica que representan el amplio panteón mexica, así como vasijas de cerámica, puntas de proyectil, cetros de obsidiana y rostros pedernales que formaban parte de las ofrendas encontradas en las inmediaciones al Templo Mayor.

Procedentes de la exposición Nuestra sangre. Nuestro color: La escultura polícroma de Tenochtitlan, se exhiben dos réplicas de las esculturas de la Coyolxauhqui y del Guerrero estelar, que recrean su cromatismo original.

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