2017. Año rojo

Juan Manuel Asai

El 2017 se despide entre abucheos y silbatinas. Nadie lo echará de menos. En un año repleto de malas noticias, sobresale una que estremece e indigna. Fue el año con mayor número de investigaciones sobre asesinatos en la historia del país. No puede afirmarse que haya sido el año con más asesinatos, porque hay una cifra negra que lo impide, pero sí es el año con mayor número de carpetas abiertas. Un motivo de vergüenza nacional.

No sólo eso. Los datos oficiales reflejan además un incremento en los delitos de mayor impacto, como los robos violentos. La nota de “ocho columnas” de Crónica del 24 de diciembre, aporta, entre otros, el dato duro de que las carpetas de investigación abiertas por homicidio doloso en las procuradurías estatales hasta el 30 de noviembre de 2017 fueron 23 mil 101 (hubo 22 mil 409 en todo 2011). “La tasa de investigaciones por asesinato se establecerá muy probablemente en 20 por cada cien mil habitantes. Pero la tasa real de asesinatos (el número de personas asesinadas por cada cien mil habitantes) llega actualmente a 21.5, lo que hace que México ingrese al segundo escalón en cuanto a los países con mayor índice de asesinatos a nivel mundial”.

Siempre a partir de la nota, se informa que países con una gran conflictiva social como Honduras y Venezuela, el peldaño más alto de asesinatos establecido por el Banco Mundial, superan esta tasa, pero los estados de Baja California, Baja California Sur, Colima y Guerrero ya están en esta situación. El Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública difundió ayer las estadísticas delictivas y también “la tasa de homicidios dolosos” en la que sólo se contempla el número de investigaciones (las 23 mil 101 carpetas o averiguaciones previas) abiertas por las procuradurías estatales. Por separado, informó que se han registrado 26 mil 573 personas asesinadas.

“El aumento en los homicidios en México comenzó a configurarse desde hace aproximadamente seis meses, cuando los datos mostraron un incremento sin que existiera un cambio notable en la estrategia que la presente administración estaba siguiendo para combatir a los cárteles de la droga (que son quienes estarían generando el exceso de asesinatos según opinión aceptada entre los especialistas). Hasta ahora, el año 2011 era el que había presentado la tasa más alta de asesinatos.

Es claro que urgen ajustes serios a la estrategia de seguridad en el país. La seguida en años recientes se desfonda y entrega, lo vimos, malas cuentas. Ese fracaso ha dado lugar a que aventureros de la política propongan, con un populismo atroz, soluciones disparatadas como perdonar a los demonios y sentarse a dialogar con ellos.

 Lo que se requiere de forma urgente, para ya, es fortalecer los cuerpos policiacos. Invertirles dinero, mucho dinero, pero serían los recursos mejor invertidos. Hay que reclutar, entrenar, capacitar con los mejores técnicos del mundo, ya sean de la policía de Israel, Japón, Inglaterra, Alemania, de donde sean pero los mejores. La violencia fuera de control supone desconfianza de los inversionistas y esto se traduce en menos empleos y amago de pobreza que, en un círculo vicioso, genera más violencia.

Brindar seguridad a los ciudadanos en sus personas y en sus propiedades es la primera responsabilidad del Estado, es su razón de ser, para eso se creó. Todas sus otras actividades son secundarias. La raíz del contrato social está en el intercambio de obediencia por seguridad. Si no se cumple, el contrato social se disuelve. Cuidado.

 


jasaicamacho@yahoo.com
@soycamachojuan

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