El 2017 y su legado en la historia

Julio César Moreno

Se fue el 2017 y a su paso nos dejó un penoso récord, pues este año se colocó como el más violento de la historia de México en tiempos de paz, es decir, desde las guerrillas o bien la propia insurgencia revolucionaria, nuestro país no había registrado una cifra tan grande en homicidios dolosos y ejecuciones a lo largo de su territorio.
Incluso, si hacemos una comparación de mayo del 2011, cuando Felipe Calderón era presidente, nos damos cuenta que este mes fue el más violento hasta donde se tiene memoria o bien, desde que existe información proporcionada por el Sistema Nacional de Seguridad Pública de la Secretaría de Gobernación, pues el saldo en aquella época fue de 2 mil 131 homicidios dolosos, mientras que el mismo mes pero del 2017 se registraron 2 mil 186, lo que rompe de nuevo el récord como el mes más violento de las últimas décadas.
Lo anterior es una muestra de varios fracasos no sólo institucionales sino sociales, por lo que urge una refundación nacional de nuestras instituciones, ya que hasta el momento los encargados de garantizar la seguridad han quedado rebasados por el crimen organizado y la corrupción, y me refiero a las diversas policías y numerosas corporaciones uniformadas que van desde las gendarmerías, hasta las policías municipales pasando por la propia Procuraduría General de la República (PGR) con un sinfín de agrupaciones y destacamentos que, de acuerdo a las cifras anteriores, no han sido de gran ayuda, por lo que no les quedó de otra que oficializar la participación del Ejército en la materia, con la polémica Ley de Seguridad Interior.
Por ello, este año, que en cuatro días se termina, marcará la vida de muchos mexicanos en un futuro próximo y será precedente de nuestra historia, toda vez que quedará guardado en los archivos, no como un ejemplo al que nuestras futuras generaciones tengan que acudir para ver cómo fuimos capaces de salir adelante en la economía o en otros rubros, sino que en los anales verán del 2017 los niveles a los que llegamos en materia de inseguridad y no es para menos.
Ante este grave problema, sólo si dimensionamos las cifras anteriores, entonces podríamos ser capaces de reorganizarnos desde la sociedad hasta nuestras instituciones como la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), organismo “autónomo” que recibe mucho más presupuesto que la propia área de derechos humanos de la ONU, sin dar los resultados que el país necesita, o la PGR, o bien la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), el Congreso de la Unión y desde luego, el Poder Ejecutivo, pues los datos de inseguridad debieran ser un parteaguas para, de verdad, mover a México y retomar el rumbo del país.
Y cuando me refiero a una refundación mexicana contemplo no sólo a las instituciones anteriores, sino también a la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (Conasami) que ha mantenido un ingreso familiar, muy por debajo de lo que mandata la Constitución mexicana, y eso es un factor primordial para la desesperación de la población económicamente activa, de la cual un porcentaje muy alto, al no ver oportunidades reales, opta por el empleo informal o peor aún, es cautivada por el crimen organizado y me pregunto, ¿de qué porcentaje estamos hablando si como dije al inicio de esta columna, el 2017 ha sido el peor año por la inseguridad en México?
Aunado a ello, debemos recordar que México, en estos momentos, no cuenta con un Fiscal General y eso es otro de los factores que abonan a la gran preocupación que tenemos, como la inmovilidad del país ante el gran fracaso de una estrategia de seguridad y los datos no son nada alentadores ya que, a decir de los especialistas, este año cerrará con más de 24 mil homicidios y 18 mil ejecuciones, de seguir con esta tendencia, lo que romperá el record, no sólo de un mes, sino del año más violento de nuestra historia.
Y de Pilón:
Uno de los principales partidos políticos que alzó la voz en contra por la salida de Elba Esther Gordillo de la cárcel para seguir su condena desde su casa fue Morena, y si bien durante esos días su discurso era entendible, hoy nos damos cuenta que sólo lo hicieron con el fin de atraer los reflectores, toda vez que con las recientes declaraciones de Andrés Manuel López Obrador de que cancelará la reforma educativa, si es que llega a la Presidencia de la República, están dejando ver que les interesa más una educación muy al estilo de la exlideresa sindical, pues dicha reforma obedeció más a los viejos vicios que existían en ese rubro, por lo que proponer su cancelación es contradecirse en lo que dicen y en lo que pretenden hacer.

 


Twitter: @julioc_moreno

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