Los 49ers, un Deja Vu de la temporada de 1991 - Fernando Argueta | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Miércoles 27 de Diciembre, 2017
Los 49ers, un Deja Vu de la temporada de 1991 | La Crónica de Hoy

Los 49ers, un Deja Vu de la temporada de 1991

Fernando Argueta

La reciente racha de cuatro triunfos consecutivos, y cinco de los últimos seis juegos para los 49ers de San Francisco, no sólo es una promesa para el futuro, sino un verdadero “Deja Vu” que nos remite a la temporada de 1991. Quizá la gran mayoría se pregunte: ¿Y eso cuándo fue y qué sucedió? Pues bien, para esos aficionados de memoria instantánea o de teflón, baste recordarles que en aquella campaña del 91, fue la primera en más de una década sin Joe Montana (quien se perdió toda la temporada por una lesión que lo puso al borde del retiro) y fue la primera como titular indiscutible para el zurdo Steve Young, quien al lesionarse pudo apenas regresar para el final de la temporada.

Ya con las matemáticas en contra para llegara playoff, los 49ers de entonces cerraron la campaña como el equipo más encendido tal cual como sucede ahora, ganando los últimos seis juegos de manera consecutiva, para terminar con récord de 10-6 y aplastar a los Osos de Chicago (clasificados a postemporada) por 52-14.

Eso fue el anunció de lo que vendría, pues en los dos años siguientes llegaron a la final de Conferencia y al tercer año ganaron el Super Bowl XXIX.

EL EXÁMEN FINAL

Y aunque la historia es muy parecida a los 49ers de la actualidad, no significa que el guión será el mismo, pero si sorprende la similitud de los acontecimientos con el ritmo que han conseguido como equipo al cierre de la campaña.

La prueba definitiva del repunte es, sin duda, la victoria ante Jacksonville el domingo anterior, escuadra que estará en playoff y ganó la división Sur de la Americana. La defensiva de los Jaguares, una de las mejores de la Liga, fue arrastrada por la una efectiva y embalada ofensiva de los 49ers, lo que nos deja ver que el recién llegado Jimmy Garoppolo es el engrane que faltaba al complejo sistema del coach Kyle Shanahan, quien hay que decirlo, también vive otro “Deja Vu”, pues no hay que olvidar que en 2015 sufrió lo mismo para que el quarterback Matt Ryan asimilara su esquema en Atlanta. En 2016, todo el mundo sabe la historia: Los Halcones fueron la mejor ofensiva de la NFL y llegaron hasta el Super Bowl LI.

UNA BUENA ESCUELA

El caso Garoppolo es de llamar la atención por el nivel tan alto al que está jugando. Su presencia cambió por completo la actitud del equipo y hay que destacar que en tres semanas asimiló el complicado esquema ofensivo de Shanahan antes de iniciar un juego. Una vez que arrancó, su mejoría es más que evidente en cada partido.

Las razones y etiquetas que le cuelgan para explicar su éxito son el haber estado en una institución ganadora como Nueva Inglaterra bajo el mando de Bill Belichick y el coordinador ofensivo, Josh McDaniel, sin embargo, existe otra razón más que sencilla para  entenderlo: el aprendizaje visual, ese que de ver todos los días lleva a una persona a copiar un estilo, una actitud. Y es que después de observar a Tom Brady durante tres años desde la banca y en las prácticas, por supuesto que no algo, sino mucho, fue lo que se le pegó a Garoppolo.

LA EVIDENCIA

Verlo durante el último juego ante Jacksonville fue la muestra indiscutible; como un clon de Brady, manejó la presión de la defensiva frontal, encontró los huecos en la defensiva secundaria y lanzó por las ventanas correctas; sin embargo, la mejor prueba de lo que le aprendió a Brady son sus movimientos dentro de la bolsa de protección: unos pasos para uno u otro lado para ganar tiempo y sacudirse la presión, sin apresuramientos. Sencillamente es como ver a un Tom Brady pero más joven.

Para quienes piensen que es una exageración esa teoría del aprendizaje visual, y más en la posición de quarterback, bastan los ejemplos de casos similares como el de Earl Morrall con Johnny Unitas en Baltimore en los 60; Danny White con Roger Staubach en Dallas al final de los 70; Steve Young con Joe Montana en San Francisco al final de los 80; Jeff Garcia con el mismo Young en los 49ers al final de los 90; o Aaron Rogers con Brett Favre en Green Bay en los 2000, como los casos más exitosos.

Aún así existen otros ejemplos más modestos con suplentes que siempre hicieron un buen trabajo gracias a tener un maestro al que veían desde la banca cada domingo, y entre esos destacan Don Strock con Bob Griese en Miami al final de los 70; Frank Reich con Jim Kelly en Buffalo en los 90; Gary Kubiak con John Elway en Dender en los 90; Jeff Hostettler con Phil Simms en NY Gigantes en los al inicio de los 90; y hasta Dave Krieg con Jim Zorn en Seattle en los 80.

Cierto, lo anterior no significa obligadamente que Garoppolo este destinado a ganar tantos títulos como Brady, no obstante, es una realidad que es el engranaje que faltaba para el esquema ofensivo de Shanahan y la chispa que necesitaban los 49ers para encenderse y ser, por qué no, ese “Deja Vu” de la temporada de 1991.



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