Universidades públicas en México, entre la agonía y el éxtasis

Voces de la UAM

Francisco F. Pedroche*

Ciclo tras ciclo las Instituciones de Educación Superior (IES) se ven en la imposibilidad de recibir a los alumnos demandantes de una educación de calidad en México. En términos generales, siete de cada diez postulantes se quedan a la deriva y son víctimas de las organizaciones privadas que ofrecen licenciaturas bajo condiciones y costos diversos. Entre estos costos se encuentran por supuesto el económico, pero también, en muchos casos, una infraestructura deficiente, una organización raquítica y protocolos de ingreso, seguimiento y egreso opacos y sin una certeza de que el alumno terminará sus estudios y más aun, de la incertidumbre de su aceptación por los empleadores. Aunado a ello está la planta de docentes contratados para impartir las clases, su calidad, sus salarios, su seguridad a mediano plazo y las prestaciones que pudiesen recibir.

Como ejemplo, sólo de la parte administrativa con la que tienen que batallar los alumnos, me permito mencionar el caso de un alumno que ingresó a la Universidad del Valle de México de Toluca, en el Estado de México, a una de las licenciaturas que ofrece. Por diversos motivos se dio de baja de la licenciatura y optó por ingresar mejor a la maestría. Aún no dado de baja, le piden que se inscriba y cubra su cuota para iniciar las clases a nivel de posgrado. Como aval para ello tenía la aceptación verbal por parte de uno de los coordinadores. Justo antes de iniciar clases le avisan que su ingreso no fue autorizado, por no poseer el perfil. La baja de licenciatura no fue realizada y por ello le cobran cuotas atrasadas y al mismo tiempo está inscrito al posgrado, en donde a la fecha aún no le regresan el monto correspondiente a su inscripción a una maestría que supuestamente iba a cursar. ¿Cómo nuestras autoridades “escolares” a nivel nacional pueden permitir esto? ¿Qué no deben de estar registrados y avalados los procedimientos administrativos por alguna instancia? ¿Cómo un alumno puede al mismo tiempo deber cuotas de licenciatura y ser admitido a nivel posgrado?

Éste es, como apuntaba, un ejemplo y ojalá sea privativo de un número pequeño de “Instituciones Educativas Privadas”, que han hecho de la educación de nuestros mexicanos un gran negocio. Nuestras IES públicas se reivindican, en términos de los procesos de construcción y mantenimiento, después de los recientes sismos, como instituciones “sólidas” al igual que las de nivel básico e intermedio. No tuvieron afortunadamente el fin del Tec o del colegio Rébsamen.

Las irregularidades y la impunidad prevalecen en la aplicación de los reglamentos y de los criterios para construir en un suelo como el del Valle de México, aun cuando se trata de edificaciones que albergarán un número alto de niños, jóvenes y trabajadores. La indolencia, la corrupción y la falta de planeación hacen del mantenimiento y de la regulación de actividades, en muchas de las organizaciones privadas, el pan de cada día.

Aún así estas instituciones proliferan, trasladando la educación que el gobierno tiene la obligación de vigilar y regular a manos de particulares. Por otro lado, estoy seguro que la negativa para ofrecer más y mejores presupuestos a las IES públicas seguirá y será reiterativo. Año con año es una batalla sin cuartel “negociar” plazas para profesores, edificios para impartir clases, presupuesto de operación y qué decir de mejorar los salarios de docentes y de administrativos. El sector de educación pública no carece de errores y definitivamente es perfectible pero no engaña y sobre todo no lucra. Los compromisos son la investigación, la formación de nuevos profesionales y la preservación y difusión de la cultura. No mencionemos la posibilidad de expansión para cubrir la demanda arriba mencionada. No existen recursos públicos para nuevas universidades, pero sí para pagar salarios inverosímiles, por ejemplo a los magistrados.

Recientemente hemos leído y escuchado el caso de universidades públicas que podrían estar en graves problemas económicos por los subsidios raquíticos que reciben. También es cierto que deberán revisar a fondo sus determinantes administrativas que, en algunos casos, los han llevado a esta situación extrema. Sin embargo, el gobierno debe ir al rescate de estas Instituciones, que como mencioné arriba, garantizan una educación plural, de calidad y sin lucro alguno. Recordemos que algunas instituciones privadas han sido cuestionadas por este último aspecto, el sistema Laureate International Universities es un buen ejemplo, por no mencionar algunas estrategias que estas instituciones tienen para evidenciar a los alumnos que no cubren sus cuotas o no se encuentran al corriente en el pago de ellas.

La ciencia y la tecnología en México siguen relegadas y abandonadas en rincones y pasillos claroscuros, sobreviviendo por su propia gracia y no divina. La luz es dirigida a las grandes estrellas del deporte y de la farándula. Los modelos a seguir por nuestros jóvenes patean balones, cantan en eventos multitudinarios o son actores de telenovelas. Las noticias cubren en su mayoría, desastres, catástrofes o los grandes triunfos robados. Los universitarios otrora orgullosos de pertenecer a una clase intelectual ahora somos trabajadores a destajo, sujetos a evaluaciones externas o internas y a una burocracia delirante.

Así como nos hemos dado cuenta que la sociedad puede hacer mejor el trabajo de las autoridades municipales, estatales y federales, así deberíamos exigir que la educación de nuestros compatriotas, de cualquier edad, esté garantizada y sea accesible para todos aquellos que la deseen.

Presupuestos ordinarios y extraordinarios deben dirigirse al crecimiento de Instituciones sólidamente fundadas y también a nuevas alternativas con modelos educativos diferentes e innovadores. Como resultado de esta diversidad tendremos perfiles profesionales variados y con posibilidad de desarrollarse más adecuadamente que los estereotipos que tenemos. Las licenciaturas clásicas deben dar paso a algunas enfocadas al entorno actual en donde la interdisciplina y la transdisciplina se hagan una necesidad y un potencial para solucionar problemas complejos en el entorno mexicano.

*Profesor-investigador del Departamento de Ciencias Ambientales de la Unidad Lerma de la Universidad Autónoma
Metropolitana

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