Niños migrantes resisten mejor las crisis familiares | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 28 de Diciembre, 2017

Niños migrantes resisten mejor las crisis familiares

Además tienen menor exposición a Experiencias Adversas en la Infancia, refiere estudio de la Universidad Johns Hopkins. La robustez de sus redes familiares y comunales sería la clave

Niños migrantes resisten mejor las crisis familiares | La Crónica de Hoy
El estudio fue realizado a más de 12 mil niños hispanos identificados por sus padres, el 66 por ciento de ellos provenientes de familias inmigrantes.

Un estudio de salud pública realizado entre 12 mil niños de Estados Unidos mostró que los menores de edad hijos de migrantes hispanos reportan menores grados de estrés por Experiencias Adversas en la Infancia (EAI), en comparación con los niños hispanos de familias nativas de EU.

Aunque ambos grupos están expuestos a experiencias muy similares como el incremento en el número de casos de divorcio de los padres o la incertidumbre económica por las crisis, los niños migrantes mostraron mayor capacidad de amortiguamiento de los problemas o “resiliencia”, según explicó la doctora Lisa DeCamp, profesora adjunta de Pediatría de la Facultad de Medicina en la Universidad Johns Hopkins y líder del estudio publicado.

Las redes familiares fuertes alrededor de los niños migrantes podrían ser el origen de esta mayor capacidad de adaptación. 

Específicamente, el estudio demostró que los niños de familias inmigrantes informaron una prevalencia más elevada de no estar expuestos a las EAI, comparada con los niños hispanos de familias nativas de EU (53 frente a 44 por ciento).

El divorcio de los padres y las dificultades económicas fueron las EAI más predominantes para ambos grupos. Solo el 11.9 por ciento de los niños de familias inmigrantes resultaron afectados por el divorcio de los padres y un 32.1 por ciento por las dificultades económicas, mientras que el 25.5 por ciento de los niños de familias nativas de Estados Unidos fueron afectados por el divorcio de los padres y un 29.9 por ciento por las dificultades económicas.

RESILIENCIA INFANTIL. La doctora Lisa DeCamp, señala que aunque este tipo de encuestas a padres de familia tienen flaquezas, en cuanto a que las respuestas de los padres reflejen la gama de traumas a los cuales los niños pueden estar expuestos, los resultados, que fueron publicados en la revista Pediatrics, ofrecen una nueva perspectiva sobre una posible mayor resiliencia infantil entre las familias inmigrantes. Estas familias cuentan con el apoyo de redes comunitarias robustas y una fuerte conciencia de su identidad cultural.

“Estos resultados insinúan que hay factores familiares y comunitarios que ayudan a los niños de familias inmigrantes a amortiguar los efectos de las experiencias adversas en la infancia, y que cualesquiera que sean estos factores de resiliencia, deberíamos esforzarnos en protegerlos y extenderlos a las siguientes generaciones no inmigrantes”, indica DeCamp.

El estudio incluyó en total 12 mil 612 niños hispanos identificados por sus padres, el 66 por ciento de ellos provenientes de familias inmigrantes.

Los investigadores descubrieron que, aunque un mayor número de niños de familias inmigrantes vivían por debajo del índice federal de pobreza (23 mil 050 dólares para una familia de cuatro en 2012), en comparación con los niños de familias nativas de Estados Unidos, esos niños comunicaron una exposición de solo 16 por ciento a Experiencias Adversas a la Infancia (EAI). Esta tasa fue aproximadamente la mitad de la tasa de los niños de familias hispanas nativas de Estados Unidos, quienes notificaron un 30 por ciento de exposición elevada a EAI.

Después de tomar en cuenta factores como la edad de los niños, el nivel de educación de los padres, el ingreso económico del hogar, la estructura familiar y los desenlaces de salud familiar como salud mental de la madre y el tipo de seguro médico utilizado, las diferencias se mantuvieron.

“Esto apunta a dos posibles explicaciones: la existencia de medidas protectoras que no se ven, como la resiliencia, o que no estamos haciendo las preguntas apropiadas dirigiéndonos a las experiencias adversas específicas de los niños inmigrantes, como el miedo a la deportación o a la separación”, señala la doctora Tania Caballero, becaria clínica y de investigación pediátrica en la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins y la primera autora del artículo. Tanto la doctora DeCamp como la doctora Caballero forman parte del Centro Pediátrico de Johns Hopkins.

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