Pronósticos 2018

Aurelio Ramos Méndez

A punto de terminar 2017, cabe hacer pronósticos acerca de lo que 2018 le depara a nuestro país, en especial a partir del segundo semestre, cuando –no se necesita bola de cristal— los mexicanos resentiremos las consecuencias de un inminente conflicto postelectoral y la judicialización del evento del año, los comicios presidenciales. La reedición del 2006, previsiblemente con el Ejército en las calles.

Otros sucesos cuya ocurrencia está en el marco de fundadas posibilidades son los siguientes:

—Los precandidatos a la Presidencia abrirán el año con una tanda de acusaciones recíprocas de corrupción, en ciertos casos sólo para tratar de trivializar el tema.

—Estallará un mega-escándalo de corrupción, video incluido, que algunos medios se encargarán de perifonear a todo volumen. El afectado denominará el episodio “guerra sucia”, el INE lo dejará correr convencido de que eso es hacer política y la PGR, partidizada por completo, se abstendrá de investigar y resolver, así se trate de delitos que se persiguen de oficio.

—Al grito trumpista de First México, Luis Videgaray e Ildefonso Guajardo aceptarán ajustes al TLC impuestos por Estados Unidos.

Donald Trump colocará la primera piedra del muro fronterizo. Justo pago —según su criterio— del respaldo mexicano en forma de abstención en la ONU al aval del agandalle de Jerusalén por Israel y el amurallamiento de Palestina.

—El peso alcanzará niveles de 22 por dólar. El CCE y la Coparmex exigirán legislación fiscal espejo de la gringa, con exención y rebaja de impuestos para las empresas.

Margarita Zavala coronará su encargo de ser candidata aunque sea independiente, no para ganar sino para estorbar y esquirolear.

—La cancillería destinará unos mil millones de pesos para financiar programas de apoyo a migrantes.

—El Bronco, Jaime Rodríguez, reasumirá el gobierno de Nuevo León, satisfecho de haber propinado codazos y patadas en las canillas al favorito en la carrera por la Presidencia.

—Con el ánimo de demostrar hasta qué punto es necesario sostener la reforma educativa y reforzar la enseñanza del español, el Jefe del Estado acuñará otro participio irregular, con lo cual habrá volvido a ser referente del buen decir.

El exsecretario de Educación, Aurelio Nuño, dará prueba de que ya sabe ler.

—Uno de los tres candidatos a la grande será víctima de acoso de todos los demás y perderá, uno por uno, ya sea en la realidad o en los medios, los tres debates organizados por el INE. Ciertos intelectuales dirán que fueron debates de altura.

—La violencia romperá todos los registros y el número de muertos se acercará a 150 mil en el sexenio.

Miguel Osorio Chong sostendrá que la estrategia de seguridad es atinada y Estados Unidos lo declarará Mejor Policía del Mundo. Le dará un diploma que él colgará en la mejor pared de su casa.

—Menudearán denuncias en torno a la utilización de programas públicos con fines electorales. ¡Calumnias!, aducirán los acusados.

Enrique Ochoa Reza advertirá que, ahora sí, el castrochavismo está a punto de tomar el poder en México. Lo secundarán comunicadores que han hecho de esta cantaleta jugoso modus vivendi.

—Los rebeldes del PAN, encabezados por Ernesto Cordero, seguirán dentro de este partido a la espera de un eventual reparto de huesos y garantías de impunidad por el candidato del PRI.

—El senador, corrector de estilo y tuitero compulsivo, Javier Lozano, persistirá en contradecir a la Real Academia Española e innovar la acentuación diacrítica y la coordinación de género y número.

—Con la actitud de quien menciona la soga en casa del ahorcado, el ministro Juan María Aguilar arremeterá contra la corrupción ante los más altos integrantes del Ejecutivo; sus palabras desatarán carcajadas a mandíbula batiente.

—El Poder Judicial emitirá opinión sobre la Ley de Seguridad Interior sólo si media recurso de inconstitucionalidad. El fallo, en ese caso, se conocerá allá por el tercer trimestre del 2018.

Ricardo Anaya conseguirá granjearse las convenencieras simpatías de algunos rebeldes, con lo que probará que en el PAN, por mucho lodo que los militantes se arrojen entre sí, a final de cuentas logran generosamente conciliar intereses.

Andrés Manuel López Obrador andará duro y dale por todo el país con eso de la mafia del poder, mientras conspicuos mafiosos adhieren a su causa.

—Las encuestas atinarán el resultado de la elección presidencial. Lo harán por un margen de error de entre 20 y 30 por ciento.

—La elección del primer domingo de julio será entre dos: el abanderado de la alianza de facto PRI-PVEM-Panal, más desprendimientos del PAN, PRD y otras formaciones, y el candidato esperanzado en que la tercera es la vencida. A la hora de la verdad, el menguado bloque Por México al Frente respaldará al priismo.

—El programa médico en tu casa se extenderá a Bosques de las Lomas y otras colonias. Sobrevivirán a sus servicios los beneficiarios de esas zonas de la capital, incluido el exdirector del IMSS, Mikel Arriola.

—Un plantón estrangulará durante meses el Paseo de la Reforma.

—Diversas ciudades se llenarán de inconformes con los resultados electorales e instalaciones y servicios estratégicos estarán –real supuestamente– en riesgo de sabotajes e interrupciones. El Presidente Peña Nieto se olvidará del compromiso de no aplicar la ya promulgada y debidamente protocolizada Ley de Seguridad Interior hasta conocer la opinión del Poder Judicial. Veremos militares en las calles.

—Al costo que sea, la totalidad de fuerzas políticas formará combo contra el prospecto de la izquierda, quien entonces hará maletas para irse muy, muy lejos, derecho y sin escalas rumbo a su rancho.

—Estrenaremos, como siempre, presidente por el partido de siempre.

Feliz y próspero año nuevo.

aureramos@cronica.com.mx

 

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