Murat y la supercarretera a la Costa

René Arce

En su campaña electoral por la región costera, Alejandro Murat, actual gobernador de Oaxaca fustigó y acusó, con razón, a los gobiernos estatales de los dos sexenios anteriores (Ulises Ruiz y Gabino Cué) así como al expresidente de la República Felipe Calderón de haber engañado a los oaxaqueños anunciándoles la construcción de una supercarretera que iría de la ciudad de Oaxaca a las bahías de Huatulco pasando por Puerto Escondido, reduciendo de 6:30 a 3:30 horas el recorrido, con mucha seguridad y comodidad, ya que la actual carretera libre es un 80 por ciento de curvas peligrosas y carriles angostos que en épocas de lluvia sufre deslaves y derrumbes, dejando tan solo pequeños pasos para que vehículos en un sentido y otro tengan que ir intercalándose, con riesgo de sufrir accidentes y daños en vidas humanas y materiales. Asimismo, por las noches es insegura para transitar ya que se reportan constantes asaltos, se agrede a viajeros nacionales y extranjeros e incluso, se ha llegado a casos de violación y privación de la vida.

Murat hijo (su padre José Murat fue gobernador tres sexenios antes), en sus actos de campaña acusó que miles de millones de pesos se habían gastado indebidamente en los proyectos carreteros y que todo había sido un engaño, se comprometió a que él si terminaría esa supercarretera y la que iría de Oaxaca al Istmo.

El gobernador Murat junto con funcionarios de la SCT, declararon que han reiniciado los trabajos que la empresa ICA (Ingenieros Civiles Asociados) propiedad de Bernardo Quintana, dejó abandonados debido a problemas financieros que la llevaron a la quiebra, en términos de materia civil se denomina “concurso mercantil”.

Hasta ahora no se han anunciado avances en el terreno de la obra, todo parece indicar que han sido declaraciones para ganar el aplauso fácil y que la historia de corrupción y demagogia continuará.

ICA obtuvo la concesión para construir, operar y administrar por veinticinco años las dos más importantes obras de desarrollo carretero en Oaxaca, por un monto superior a los 15 mil millones de pesos; en el caso de Oaxaca-La Costa (Barranca larga-Ventanilla) serían 104 kilómetros a construir en 24 meses a partir del año 2012, hay que aclarar que antes, la constructora Omega ya había tenido la concesión por años, pero, argumentando también problemas financieros la regresó, siendo otorgada al grupo ICA.

Primero informaron que entregarían la obra a principios de 2015, después que en el 2016, posteriormente declararon que la obra no era viable financieramente, abandonándola, a los pocos meses ICA se declaró en quiebra; o sea, en lugar de reintegrar la concesión por incapacidad financiera empresarial, buscaron otros argumentos para exigir al gobierno federal que les entregara mil 800 millones de pesos para regresar la concesión. Hasta ahora se sabe que éste les ha ofrecido 350 millones. El total de la obra en su inicio se pactó en cinco mil 250 millones, en sus declaraciones recientes el gobernador Murat y la SCT anunciaron que la carretera estará inaugurándose en el 2018, con un nuevo costo de cinco mil 857 millones de pesos,  o sea, 600 millones de pesos más; además, no informan cuánto se negoció con ICA, ni quién se hará cargo de la nueva concesión.

En el caso de la carretera Oaxaca-Istmo también abandonada por ICA, todo hace indicar que al tener participación el grupo Carso de Carlos Slim, éste se hará cargo de la conclusión de la obra, aunque no se conoce si ahí hubo incremento de costos.

Todo huele a demagogia electoral, corrupción e impunidad para empresas como ICA, tal como se ha hecho con OHL en el Estado de México y Odebrecht en Pemex. Ojalá no sea así, porque un estado tan necesitado y tan atrasado como Oaxaca no merece un engaño más. ¿Alejandro Murat seguirá la misma ruta que otros gobernadores corruptos con el erario en sus estados en complicidad con funcionarios federales? Ya lo veremos.

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