¿Gruden podrá ganar otra vez si regresa con Raiders?

Fernando Argueta

Hace un par de días la llamada Raiders Nation estalló en euforia y no preciosamente por ser Año Nuevo ni por la salida de Jack del Río, sino por el inminente regreso de Jon Gruden como coach de Oakland para la siguiente temporada.

En el papel luce fabuloso, ya que tuvo años exitosos con el equipo en sus cuatro temporadas al frente (1998-2001). Además de eso, es considerado un guru ofensivo y el mentor indicado para desarrollar al quarterback Derek Carr y montar un ataque mortal con el talento que tiene en el roster; sin embargo hay una razón por la que no todo está de su lado: Gruden lleva 10 años en el retiro, pues desde entonces es analista de TV.

Su talento es innegable, no por nada logró ganar un Super Bowl (XXXVII) con Tampa Bay tras dejar a Oakland, y con uno de los mariscales de campo menos talentosos que ha llegado a un Super Domingo, como Brad Johnson.

Una década sin estar en la lateral de un equipo, sin elaborar planes de juego y bajo la constante presión de dirigir un equipo en la NFL, es demasiado tiempo como para regresar a las andadas y mantener el nivel estratégico que tuvo al inicio de la década anterior.

La prueba es que son muy pocos los entrenadores que tras volver del retiro tuvieron éxito. Al menos desde la década de los 60, un total de 12 coaches lo intentaron y apenas tres de ellos tuvieron un relativo éxito, que por cierto en nada se comparó con su primera etapa al frente de un equipo.

Lo más sorprendente es que no se trató de coaches cualquiera, pues en la lista aparecen leyendas como el mismo Vince Lombardi, Joe Gibbs y hasta Bill Parcells.

NO HUBO SEGUNDA PARTE

El primero en la lista es el emblemático Vince Lombardi, quien tras ganar tres títulos seguidos con Green Bay, incluyendo los dos primeros Super Bowl (I y II), se retiró en 1967. Los Pieles Rojas lo convencieron para regresar dos años más tarde, en 1969; sólo estuvo un año al mando y nada pasó con Washington.

Después de ganar tres Super Bowls (XVII, XXII y XXVI) y ser indudablemente el entrenador más importante en la historia de Washington, Joe Gibbs se retiró en 1992 para atender otra de sus pasiones: el automovilismo. En 2004, 12 años después, Dan Snyder, el nuevo dueño de los Pieles Rojas, le pagó bastante bien para volver. Después de cuatro temporadas se fue sin pena ni gloria.

Tras un relevo muy exitoso en San Francisco, George Seifert dijo adiós a los 49ers en 1996 después de ganar un Super Bowl (XXIX) y muchas temporadas de playoffs. Tres años más tarde, Carolina apostó por él, pero después de tres temporadas fue notorio que no tenía más que ofrecer.

Tom Flores puso a los Raiders en la cima en los 80 al ganar dos Super Bowl (XV y XVIII), y en 1987 decidió que era momento de irse. Cinco años después, Seattle le ofreció el puesto de coach, lo tomó, pero en tres años nada importante logró.

Con los Broncos, Mike Shanahan se volvió un referente ofensivo de su tiempo al ganar dos Super Bowl (XXXII y XXXIII) y en 2008 anunció su retiro. Dos años después, en 2010, el dueño de los Pieles Rojas, Dan Snyder, nuevamente abrió la billetera para comprar a un coach ganador y regresó a Shanahan a los campos. Tras cuatro temporadas en Washington, apenas logró una aparición en playoff, terminó peleado con su mariscal de campo a quien se dice forzó para jugar lesionado y al final el coach se fue del futbol americano.

Otro caso muy conocido de fracaso es el de Mike Ditka, quien tuvo años dorados con los Osos y ganó un Super Bowl (XX). Salió de Chicago en 1992 y regresó a la NFL con Nueva Orleans cinco años después en 1997. En tres campañas de verdaderas locuras, fue despedido en 1999.

Ejemplos más modestos fueron los de Bud Grant, quien fue toda una época con los Vikingos en los 60 y 70 con cuatro apariciones en Super Domingo (IV, VIII, IX y XI). Se retiró en 1983 pero decidió volver para ayudar a Minnesota dos años después en 1985. Una temporada le bastó para darse cuenta de que su tiempo había pasado.

Ted Marchibroda fue un coach emblemático de los Potros aún de Baltimore en los 70, y al final de la década, en 1979 dijo adiós. El equipo lo volvió a llamar 13 años después e hizo un trabajo decente al llevar a Indianápolis a una aparición en playoff. Su trabajo le valió ser el nuevo coach de los Cuervos de Baltimore, donde después de tres años nada relevante sucedió y decidió irse.

Finalmente, está el caso de Jeff Fisher, su trabajo con Petroleros y Titanes (una aparición en Super Bowl (XXXIV)) le dio una credibilidad como entrenador serio y competente. Se retiró en 2010 y dos años después fue tentado por los Carneros, en donde en cuatro años nadie sabe qué hizo, pues se fue por la puerta chica al dejar al equipo en el sótano.

LAS EXCEPCIONES

El caso más destacado de los coaches que volvieron tras el retiro para triunfar es Dick Vermeil, quien después de levantar a una franquicia perdedora como las Águilas, en los 70, e incluso disputar un Super Bowl (XV), decidió retirarse en 1982 pues admitió que ya no podía con la presión. Quince años después, los Carneros le ofrecieron una oportunidad de volver al campo y la tomó. El resultado fue un espectacular equipo de San Luis que ganó su primer Super Bowl (XXXIV) en 1999. Vermeil nuevamente se retiró para regresar un año después con Kansas City, donde esta vez no tuvo la fortuna; apenas una aparición en playoff y en 2001 se fue a administrar su exitosa empresa de vinos.

Bill Parcells es uno los maestros en la posición. De 1983 a 1990 ganó dos Trofeos Vince Lombardi (XXI y XXV) con los Gigantes. Se fue tres años y regresó en 1993 con los Patriotas, a quienes llevó a un Super Domingo (XXXI). Posteriormente pasó a los Jets donde alcanzó un juego por el título de la Nacional y se retiró por segunda vez en 1999. Cuatro años después. Jerry Jones, dueño de los Vaqueros, le llegó al precio y entrenó por cuatro temporadas a los Vaqueros de 2003 a 2006, donde poco pudo hacer.

Para terminar esta el caso de un entrenador callado, pero sumamente exitoso: Marty Schottenheimer. Con Cleveland tuvo grandes temporadas en los 80 con dos viajes consecutivos a la final de Conferencia Americana. Con Kansas City repitió su éxito llegando en siete ocasiones a playoffs en los 90 y se retiró en 1998. Sin embargo, cuatros años más tarde, en 2002, la tentación por regresar lo llevó a firmar con San Diego, donde en cinco campañas llevó a los Cargadores en dos ocasiones a postemporada, para finalizar así su trayectoria profesional como entrenador en 2006.

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