Seguridad vial: intensifiquemos las acciones

Jesús Casillas Romero

A finales de la pasada administración del gobierno federal, la situación de nuestro país en torno a la seguridad vial era en verdad alarmante. Nos encontrábamos dentro de los diez países con mayor índice de accidentes y víctimas mortales a causa de los mismos.

De acuerdo con el “Informe Sobre la Situación Mundial de la Seguridad Vial” de la Organización Mundial de la Salud (OMS), al año mueren más de 1.3 millones de personas como consecuencia de accidentes viales mientras que 50 millones sufren traumatismos. En este informe se advirtió que el 62% de las víctimas reportadas por estos accidentes ocurría en tan sólo diez países: India, China, Estados Unidos, Federación de Rusia, Brasil, Irán, México, Indonesia, Sudáfrica y Egipto.

Ante la gravedad de este problema, México se adhirió a la proclamación de la resolución 64/255 de la Asamblea General de Naciones Unidas que decretó el periodo 2011-2020 como “Decenio de Acción para la Seguridad Vial”, con el objetivo general de “estabilizar y, posteriormente, reducir las cifras previstas de víctimas mortales en accidentes de tránsito en todo el mundo aumentando las actividades en los planos nacional, regional y mundial”.

Así, a partir de junio de 2011, se implementó la Estrategia Nacional de Seguridad Vial 2011-2020, “con el propósito de contribuir a reducir las lesiones, discapacidades y muertes por accidentes de tránsito en la red carretera federal y vialidades urbanas, así como promover el fortalecimiento y mejora de los servicios de atención médica pre-hospitalaria e intra-hospitalaria por accidentes de tránsito”. El objetivo básico fue reducir a cuando menos el 50% los heridos y las víctimas mortales por percances viales.

El último informe estadístico dado a conocer por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), precisamente en el marco del “Día Mundial en Recuerdo a la Víctimas de Tráfico”, nos muestra algunos avances positivos, pero también, que sigue siendo una prioridad el concientizar a la población sobre los riesgos y consecuencias de los accidentes de tránsito.

Durante el año 2016, se registraron en nuestro país 360 mil 051 accidentes en zonas urbanas, de los cuales 67 mil 844 correspondieron a eventos viales con personas heridas; 288 mil 213 registraron solo daños materiales y 3 mil 994 correspondieron a accidentes con al menos una persona fallecida. El total de víctimas mortales ascendió a 4 mil 559.

Estos datos advierten, en primer término, que la seguridad vial continúa siendo una prioridad, pues mientras sigamos registrando decesos por esta causa, no debemos escatimar esfuerzos.

Por otra parte, que las acciones como la implementación de alcoholímetros y aquellas encaminadas al respeto a los límites de velocidad, el uso de medidas de seguridad como el cinturón y el uso del casco obligatorio en motociclistas, y las campañas para crear conciencia vial para conductores, peatones y ciclistas, “han incidido favorablemente en la reducción de víctimas fatales en los accidentes de tránsito ocurridos en las zonas urbanas durante los últimos años”.

Lo anterior se hace más tangible si consideramos que al inicio del “Decenio para la Seguridad Vial” las muertes en este tipo de accidentes superaban los 16 mil casos anuales en nuestro país. Visto así, pareciera que las expectativas podrían estarse cumpliendo.

Esperemos que la estadística que se reporte para el caso del año que acaba de concluir, sea más halagador y el índice a la baja se mantenga. Lo ideal es que tuviéramos una tasa cero, por ello, que los esfuerzos deban continuar y fortalecerse, principalmente en la conciencia de todas las personas.

Quedan tan sólo tres años del decenio proclamado, por lo que el siguiente gobierno federal será el responsable de entregar las cuentas finales. Es necesario que sea uno comprometido con este tipo de objetivos, como es el de lograr la reducción al máximo de la siniestralidad, las lesiones y las muertes por causa de los accidentes de tránsito.

En otras palabras, un gobierno que dé la continuidad necesaria hacia mejores escenarios de movilidad y seguridad vial.

 

Senador por Jalisco (PRI)

 

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