Ciudad

“Ningún afectado se quedará sin apoyo”: Ricardo Becerra

Ricardo Becerra. Comisionado para la Reconstrucción y Transformación de la CDMX. Se atiende un daño mayor, pues las afectaciones van de Tláhuac hasta Lindavista. “No debo ser un comisionado faccioso con preferencias para nadie, ni para ningún partido”, comenta a propósito de las elecciones

En las oficinas de la Comisión de Reconstrucción, ubicadas en el Palacio del Ayuntamiento, en el Centro Histórico, Ricardo Becerra afirma que la reconstrucción de la Ciudad ya comenzó y que la ley aprobada hace un mes “es un instrumento útil para diseñar un programa de reconstrucción importante, diría, relevante”.

—¿Cuál es el contenido de la ley de reconstrucción para un ciudadano común y corriente, para un damnificado, por ejemplo?

—Ningún afectado se quedará sin apoyo. Ese es el sentido de la ley y ese es el espíritu que anima a todas las acciones anunciadas hasta ahora por el Jefe de Gobierno: que nadie quede en el desamparo. Para ello, se levantarán diferentes censos —de personas, de casas, edificios, de servicios de agua, etcétera— lo que nos ayudará a reconocer las distintas condiciones socioeconómicas (no solo territoriales, o sea no sólo si vives en Polanco o en la Colonia del Mar). El programa se finca por lo que eres y por las posibilidades que tienes. A partir de ese reconocimiento se elaborará un proyecto atento a cada grupo. Así de sencillo. Ese es el sentido fundador de la ley.

—¿Cuál es la función de la Comisión, por qué fue creada? 

—Elaborar e instrumentar un menú, un abanico de programas disponibles para diversas franjas de la población damnificada, tantos beneficios como sea posible a quienes perdieron su patrimonio. Y creo que la Asamblea supo reconocer que no hay mayor prioridad en estos momentos que la atención a los damnificados y la reconstrucción de esos inmuebles, el hogar de miles de capitalinos. Se aprobaron más de ocho mil millones etiquetados que podrán dar paso a la fase intensa de la reconstrucción.

—¿Cuál es la escala del daño? ¿Qué números tiene la Comisión que usted encabeza?

—Bien, los censos están por hacerse. Puedo decir, sin embargo, que la escala de los afectados se miden en decenas de miles. Y si nos atenemos a lo que ocurre en el Comité de Emergencia, existen ya 750 edificios que representan un riesgo para la seguridad de los capitalinos, la mitad ya han sido evaluados y tienen su dictamen.

Estamos hablando de un daño “largo” que va desde Tláhuac hasta Lindavista y que afectó a miles de viviendas, buena parte humildes. Y muy importante: el sismo mostró la necesidad de una inversión masiva y sostenida en la red hidráulica de la Ciudad. La infraestructura del agua es otro componente crucial de la reconstrucción.

—¿La Comisión manejará esos ocho mil millones? Es una gran responsabilidad.

—Lo he dicho en otras partes: la Comisión necesita los sueldos de veinte personas, papel y lápiz. No más (quizás algunos asesores externos, eso sí). La función de la Comisión es coordinar a quienes si cuentan con estructuras grandes y consolidadas. Si necesitamos una demolición, vamos con la Secretaría de Obras. Si evaluar el estado de los departamentos o casas, al Instituto de las Construcciones y a Seduvi, por supuesto. Si pagar estudios especializados, Finanzas o el Consejo Económico y Social. Lo central para la Comisión es la elaboración de un programa para lo inmediato, el mediano y el largo plazo de nuestra Ciudad.

Tengo la fortuna enorme de que profesionistas del mayor prestigio y del mayor nivel, han aceptado acompañar esta tarea: el ingeniero Sergio Alcocer, el doctor Mauricio Merino, la arquitecta Loreta Castro, la maestra Adriana Lobo, la periodista Katya de Artigues, Fernando Tudela, que representó a México en los Acuerdos de París. Si algo importante va a aportar la Comisión, se debe a ese colegiado, insisto, de primera.

—¿Qué le dice a los damnificados que visita? ¿Cómo evalúa su trabajo?

—A ellos me debo. Es la instrucción que recibí del Jefe de Gobierno: sal a escuchar. Llevo más de 100 recorridos en dos meses, los más afectados por el temblor. He platicado con más de 4 mil personas. Creo que no me corresponde autoevaluarme. Los vecinos son el mejor vehículo para opinar sobre mi trabajo y por supuesto, la opinión de mi jefe, el doctor Miguel A. Mancera.

—¿Estorbarán las campañas electorales a la reconstrucción?

—Bueno, esa pregunta ni se pregunta. Pude haberme quedado encerrado en una oficina y hacer un programa desde un gabinete. Pero el doctor Mancera me dijo: hay que ir a escuchar a los vecinos. Y eso es, entre otras cosas, lo que hago. Por eso, mi trabajo tiene un componente político, de trato con personas, organizaciones, grupos, etcétera. No debo ser un comisionado faccioso con preferencias para nadie ni para ningún partido. La reconstrucción es una labor de escucha sin distingos. De muchos acuerdos. Puedo decir que la reconstrucción es una gran concertación por la Ciudad. A eso me convocó el Jefe de Gobierno, y trataré de honrar toda su confianza.

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