¿Cómo salir de la guerra?

José Carlos Castañeda

Ya casi se cumplen doce años del inicio de la guerra contra el narcotráfico. En el momento en que se tomó esta decisión, la violencia provocada por los grupos armados del crimen organizado era de tal magnitud, y había invadido tantas esferas de la vida cotidiana de las personas que para muchos parecía indispensable la participación de las fuerzas armadas. “En 2006, el último año de gobierno de Vicente Fox, el gasto en seguridad pública fue de 49 mil 461 millones de pesos, la Policía Federal tenía 12 mil 907 efectivos, la tasa nacional de homicidios fue de 9.9 casos por cada cien mil millones. En 2010 el gasto en seguridad fue de 89 mil 020 millones de pesos, la Policía Federal tenía 35 mil 464 efectivos, la tasa de homicidios fue de 22.9 por cada cien mil habitantes”.

¿Cuánto tiempo más tenemos que esperar para estar preparados para enfrentar el reto del crimen? ¿Qué hace falta para lograr detener la espiral de violencia? ¿Más dinero? ¿Más armas? ¿Policías más capacitados? ¿Inteligencia policial? Los dos principales problemas para México están fuera de su territorio. Actualmente en Estados Unidos, la demanda de heroína se ha disparado entre los jóvenes. Donde hay clientes, hay oferta. Desde hace años, durante la administración de Obama, se debatió por regular la venta legal de armamento. Esa guerra también está perdida. La desregulación continúa y en casi todos los estados fronterizos es posible adquirir armas de alto calibre, las más peligrosas y letales, apenas comparables con la que tiene nuestro Ejército.

Detener el consumo y tener la venta de armas son parte de la misma trama, pero tampoco se tuvo fortuna en esa guerra. El consumo está a la alza, el uso recreativo legalizado y las armas se venden sin la menor regulación. ¿Cuáles son las opciones? Nuestros candidatos están muy imaginativos. Uno de ellos piensa que es posible sentarse con los líderes del crimen organizado y pactar de alguna forma la disminución de la violencia. Más allá de las similitudes con una serie de televisión, las experiencias reales en América Latina con grupos criminales a los que se otorgan concesiones jurídicas (la famosa amnistía o el perdón), han resultado en fracaso o peor aún, en nuevas explosiones de violencia.

La verdad es que no existen soluciones rápidas ni atajos. Ningún gobierno va a resolver el problema del crimen en una sola administración. Seis años no son suficientes. No basta el poder del Presidente y la Federación. Se necesita la colaboración de los estados y los municipios. Lo que implica un primer acuerdo indispensable entre los partidos políticos de distinto color. Todavía no entiendo cómo alguien puede creer que es posible poner de acuerdo a criminales, cuando no han logrado ponerse de acuerdo los partidos políticos para aprobar una ley, independientemente de sus beneficios o no. Ni siquiera para aprobar un fiscal general.

El 1 de enero de 2018, California despertó convertida en el mayor mercado legal de marihuana para uso recreativo del mundo. Este cambio ni siquiera aparece en la agenda de las campañas. No imagino a ninguno de los candidatos discutiendo seriamente la opción de la legalización. Hay especialistas que aseguran que la legalización no es suficiente para terminar con la violencia. “Entre 2011 y 2016, los decomisos de cannabis realizados por agencias estadunidenses en la frontera con México disminuyeron 47%”. Pero no tengo duda de que es otro camino. Las drogas deben abordarse no solo desde la agenda de seguridad, sino desde la de salud pública. El reto para Estados Unidos es cómo disminuir el consumo de drogas y cómo controlar la venta legal de armas. En México, hace falta construir un sistema de seguridad federal y estatal que cumpla con controles eficientes para prevenir y disminuir el crimen. Pero también es necesario cambiar el enfoque del debate sobre las drogas. Verlo más como un tema de salud pública y menos como un asunto de seguridad nacional. La seguridad es un asunto de largo plazo. Como ha explicado Alejandro Hope tiene más que ver con las campañas de vacunación, que con la intervención en una epidemia.

 


@ccastanedaf4

Imprimir

Comentarios