El momento más peligroso

Manuel Gómez Granados

Estados Unidos ha entrado en uno de los momentos más difíciles de su historia reciente. Por una parte, aunque no se conocen detalles específicos de lo que sigue en la pesquisa del Buró de Investigaciones Federales encabezada por Robert Mueller, se sabe que el exdirector del FBI no ha dejado de investigar. Tanto así que Paul Manafort, uno de los muchos operativos de la campaña de Trump, ya se quejó formalmente por todo el cochambre que la investigación de Mueller está sacando a relucir.

Luego está el delicado asunto de los adelantos del libro de Michael Wolff y las declaraciones de Steve Bannon contenidas en ese libro que dejan ver que hay un quiebre profundo en el equipo de Donald Trump. El quiebre tiene a Bannon y otros elementos de la extrema derecha estadunidense en un lado, a los líderes del Partido Republicano dentro y fuera de las dos cámaras del Congreso de otro, y a la familia del presidente en un tercer vértice. Más allá de que el quiebre es profundo, lo importante es que Wolff y, sobre todo, las declaraciones contenidas en el libro de Wolff, Fuego y Furia: las entrañas de la administración Trump, confirman los supuestos que hicieron necesaria la creación de una fiscalía especializada en los vínculos entre Trump y el gobierno de Rusia.

Finalmente, está la cadena de derrotas electorales de los republicanos que amenaza en convertirse en una verdadera calamidad en noviembre de este año, si el enojo con las decisiones tomadas hasta ahora por el gobierno de Trump crece o, por lo menos, se mantiene en los índices actuales, que hacen del magnate inmobiliario el presidente más impopular desde que se empezaron a medir los índices de aprobación del presidente de EU a mediados de los 1940.

Más allá del morbo que provocan este tipo de conflictos en la cúspide del poder político en EU, en México deberíamos estar muy preocupados por lo que pudiera ocurrir en un contexto así. Un Trump desesperado por salir de lo que parece ser la trampa que sus excesos construyeron, es un presidente extremadamente peligroso para México. Lo es por el riesgo de súbitas deportaciones, por el riesgo de que la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte finalmente fracase o por el riesgo de que, incluso manteniendo la formalidad del acuerdo comercial, se dificulte la exportación de productos mexicanos a ese país.

Un ejemplo de las malas decisiones que Trump podría tomar para enfrentar su impopularidad y sus delitos lo ofrece la malhadada reforma fiscal que recién se aprobó en EU, pues hace muy atractivo para las empresas de EU repatriar recursos que, de otra manera, podrían destinarse a inversiones en otros países, entre ellos México. Ello plantea serios riesgos para nuestro país por la manera en que hemos eludido responsabilidades clave, como ofrecer educación y alimentación a todos. Le apostamos, de manera floja e irresponsable, a que bastaba con aprovechar el acceso a los mercados de EU para que, de manera casi milagrosa, se resolvieran los problemas de nuestro desarrollo. Más de 20 años de TLCAN no lo lograron. La excesiva dependencia de las ventas a EU, hizo que nos desentendiéramos de la responsabilidad de producir nuestros alimentos. Los efectos los vemos ahora, por ejemplo, en el súbito incremento en el precio de las tortillas y otros productos, pues optamos por no producir el maíz que necesitamos.

Ojalá que el periodo electoral que vivimos ya en México, nos dé la oportunidad para reflexionar de manera seria y responsable sobre este y otros temas.

manuelggranados@gmail.com

 

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