¿Representantes populares mujeres? Pocas; ¿indígenas en curules? Casi ninguna | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Martes 09 de Enero, 2018

¿Representantes populares mujeres? Pocas; ¿indígenas en curules? Casi ninguna

La equidad trata de promoverse a través de leyes, pero el efecto es paulatino. Hace tres legislaturas, la proporción en el Senado era 1 a 5 a favor de los hombres. La inequidad se redujo después de las reformas legales en 2014, pero los hombres aún duplican a las mujeres

¿Representantes populares mujeres? Pocas; ¿indígenas en curules? Casi ninguna | La Crónica de Hoy

Pese a la reforma político-electoral del 2014, que hizo constitucional el principio de paridad de género en el registro de candidaturas para legislaturas federales y locales, la realidad es que en pleno siglo XXI  las mujeres aún enfrentan obstáculos que les impiden la igualdad de oportunidades para acceder a una diputación o a una senaduría.

La cosa empeora cuando se trata de mujeres indígenas, pues las candidaturas o cargos de elección popular son relativamente inaccesibles para este sector de la población:

En 2006 hubo 12 hombres indígenas y sólo dos mujeres indígenas en las cámaras legislativas (de entre más de 600 legisladores). En 2009 siete hombres indígenas y sólo tres mujeres indígenas. En 2012 cinco hombres indígenas y sólo dos mujeres indígenas mientras que en 2015 seis hombres indígenas y ninguna  mujer indígena.

Las leyes que se han aprobado en materia de paridad de género también contemplan las listas de representación proporcional, es decir aquella por la que se accede a un cargo legislativo sin hacer campaña, pero ahí menos tienen posibilidad las mujeres, pues los partidos en la práctica le dan  preferencia a los militantes hombres.

Poquitas. En el Senado la desproporción entre hombres y mujeres es histórica. Tan solo esta Legislatura  2012-2018 está conformada por un total de 86 hombres y 42 mujeres.

Pero en las anteriores estuvo peor: En la legislatura  2006-2012 hubo 106 hombres y 22 mujeres; en la legislatura anterior, 2000-2006, hubo 108 hombres y 20 mujeres.

En el proceso electoral 2018, se verá si la equidad recibe otro impulso. Las plataformas de partidos o coaliciones deberán presentarse en los primeros 15 días de enero de 2018. Los consejos locales y distritales del INE van a sesionar para validarlos y verificar que se cumplan criterios de ley, incluyendo los de género.

¿Vamos a perder? ¡Pon una mujer! En su investigación Paridad vertical y horizontal en el Congreso de la Unión, el Instituto Belisario Domínguez del Senado advierte que no existen lineamientos a escala federal que hagan efectivo el principio constitucional de paridad en sus dos dimensiones en la postulación de candidaturas de mayoría relativa y representación proporcional, senadurías y diputaciones. Es decir, se tiende a no elegir candidatas mujeres donde el triunfo es muy probable, se les manda a donde hay pocas posibilidades de triunfo.

El Instituto advierte que esta disparidad en la  integración del Senado o cámaras legislativas en el país en perjuicio de las mujeres se debe a prácticas y vicios de los partidos. “En las entidades federativas en que los partidos tienen mayores posibilidades de obtener el triunfo, generalmente registran a varones en las dos fórmulas de la lista de candidaturas a senadurías de mayoría relativa, mientras que las mujeres son registradas en entidades donde la fuerza política que las postuló obtiene votación baja”, advierte el análisis.

En el  2012, de las 32 senadurías de primera minoría, 27 fueron asignadas a fórmulas integradas por hombres y solamente cinco se asignaron a fórmulas integradas por mujeres. Las listas de candidaturas de mayoría relativa estaban encabezadas por fórmulas integradas por hombres (101 de 150 listas).

Si se registran listas con fórmulas mixtas para las senadurías de mayoría relativa (una fórmula integrada por hombres y otra por mujeres), generalmente se registra a los varones en la primera fórmula, lo cual propicia que estos accedan a un mayor número de senadurías de primera minoría cuando el partido obtiene el segundo lugar de votación.

En relación con las candidaturas a senadurías y diputaciones federales asignadas por representación proporcional tampoco hay sorpresas: las listas son encabezadas mayoritariamente por fórmulas integradas por hombres.

INE interviene. El organismo rector electoral ha intervenido ante la evidencia de que los partidos han encontrado la forma de darle la vuelta a la equidad.

En los criterios aprobados por el Instituto Nacional Eelectoral en las últimas semanas del año pasado, se establece que para el Senado, por el principio de mayoría relativa, la mitad de los diferentes listados y fórmulas debe ser encabezada por hombres y la mitad por mujeres. Es decir, los partidos se verán en problemas para usar su viejo método de poner en primer lugar a muchos hombres, acompañados por  suplentes mujeres, como si eso cumpliese las premisas de la equidad.

En materia de población indígena (que representa el 10 por ciento del total de la población nacional) se han establecido criterios para tratar de promover que su representación en las cámaras crezca.

En el caso de las diputaciones por mayoría relativa, los partidos deberán postular fórmulas integradas por personas que se reconozcan como indígenas en por lo menos 12 de los 28 distritos electorales que tienen población indígena, además, deberá ser 50 por ciento para hombres y 50 por ciento para mujeres.

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