La paradoja de la mariguana

Wendy Garrido Granada

El pasado primero de enero, California se incorporó a los otros estados que permiten el comercio y consumo de mariguana para uso recreativo en Estados Unidos. Mientras que en México se abrió su comercialización de forma medicinal, y sólo, a través del aceite de cannabidiol, extracto de las plantas de cáñamo, y no la planta en sí.

Nuestros vecinos de la frontera norte podrán disfrutar de los beneficios del comercio legal de la mariguana, mayor recaudación de impuestos, disminución de violencia, generación de empleos, reglas y restricciones de su consumo: sólo mayores de 21 años podrán comprar en tiendas autorizadas y ningún particular podrá vender. No se puede fumar en público ni a menos de 300 metros de un colegio o parque infantil. Tampoco se puede conducir. Y sólo se pueden cultivar seis plantas en casa. El producto no puede salir del estado, ni siquiera por las fronteras con Oregón y Nevada, donde también es legal, como cita el periódico El País el reglamento.

También se estima que California tendrá ganancias de 11 mil millones de dólares al año por venta de mariguana legal y el estado cobrará un 15 por ciento de los impuestos sobre la venta y los municipios pueden añadir sus propios impuestos del 10 por ciento.

Y en México seguiremos sumidos en una guerra contra el narcotráfico, con miles de desplazados, asesinados, con un número creciente de consumidores en edades tempranas, importando mariguana y hasta aceite cannabidiol.

No es posible que una gran parte de los recursos vayan destinados a enfrentar el tráfico de mariguana y los sistemas penitenciarios sigan abarrotados de personas recluidas por mariguana. Según una investigación de Catalina Pérez Correa, investigadora del CIDE, en los sistemas penitenciarios el 60 por ciento de los presos por delitos de drogas están en prisión por posesión de mariguana y en el caso de los menores infractores internos, también el 61 por ciento se encuentran recluidos por esta sustancia.

¿Por qué el país no se ha replanteado una verdadera legalización de la mariguana, cuando Estados Unidos, uno de sus viejos consumidores ha cambiado las reglas de juego? Esa es una de las grandes incógnitas que deben despejarse muy pronto. El próximo presidente de México debe plantearlo bajo una dirección en favor de la paz y la legalidad.

Teniendo claro que la legalización de la mariguana tampoco acabará con toda la violencia que ejercen los cárteles de drogas, porque tienden a diversificarse en otros delitos como secuestros, extorsiones o en la producción y distribución de drogas sintéticas, aunado con la corrupción y la debilidad estatal.

Sin embargo, sí existiría una reducción de las personas que se encuentran en la cárcel, de los recursos del Estado que se invierten en su persecución y se podrían usar contra los verdaderos delitos como los asesinatos, secuestros o extorsiones; se reglamentaría su uso y venta en beneficio no sólo de los consumidores, sino también en la sociedad en general. Su recaudación monetaria podría ser usada para el fortalecimiento de los programas de prevención de adicciones, investigación de su uso medicinal y educación para niños y jóvenes.

Si no se plantea a tiempo la legalización de la mariguana, es muy probable que México comience a ser un importador de esta sustancia de Estados Unidos. La paradoja, allá grandes empresarios, acá delincuentes hacinados en cárceles y familias destruidas.

@wendygarridog

wengarrido@gmail.com

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