La Esquina

De nada sirven las reformas a la procuración de justicia, si la actitud de las policías de investigación sigue siendo la misma: presionar a los que consideran sospechosos hasta que “caigan en contradicciones”. A partir de ahí se arman expedientes endebles que a menudo conducen a la injusticia. Por ese camino, las procuradurías sólo pueden hacer el ridículo.

 

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