Nacional

Observador privilegiado

Alfonso Navarrete Prida ha tenido oportunidad de ser un observador privilegiado, durante 25 años, de la transformación política del país. Miembro del Partido Revolucionario Institucional desde 1989, fue colaborador de Jorge Carpizo McGregor cuando el exrector se hizo cargo de la CNDH en una etapa en la que este organismo debía consolidarse.

Vivió en la CNDH los años en los que este organismo se convirtió en un contrapeso del Ejecutivo y desde allí observó al país adentrarse en la agitada década de los noventa.

En el mismo equipo de Carpizo, llegaría a la Procurador General de la República, institución en la que labró su propia carrera y llegó a coordinar el accionar general de la institución. Era la mitad de la década de los noventa del siglo pasado y, como se decía en ese entonces en la PGR, Navarrete Prida mostró desde entonces un excelente perfil para promover la investigación policial como método único de trabajo de la Procuraduría. La década de los noventa iba atemperando un país agitado hasta llegar a la elección del año 2000.   

La alternancia en el Ejecutivo, con la llegada de Fox, no detuvo de inmediato su participación en la PGR, aunque un par de años después debió dejar su cargo bajo sospechas de los recién llegados funcionarios que al final debieron retractarse de sus acusaciones.

Hacia 2001 continuó con su carrera en procuración de justicia, pero esta vez como titular de la Procuradoría General de Justicia del Estado de México.

Continuó como funcionario en el gobierno del Estado de México cuando el actual presidente, Enrique Peña Nieto, encabezaba esa administración, aunque para ocupar cargos de otra naturaleza, como el de la Secretaría de Desarrollo Metropolitano.

Fue legislador federal y, luego del triunfo en urnas del candidato presidencial Peña Nieto, se integró nuevamente al Gobierno Federal.

Siendo secretario del Trabajo, le correspondió promover la creación ordenada de puestos laborales debidamente respaldados con seguridad social. Una vez más, tuvo un lugar privilegiado para contemplar una época de creación masiva de empleos y de un debate (que aaún no acaba) sobre el salario mínimo.

Su vocación universitaria no disminuyó en estos años, siendo secretario del Trabajo continuó con sus estudios de doctorado en Sevilla, España, donde logró el grado en julio pasado.

Imprimir