2018. Temporada de caza - Juan Manuel Asai | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 11 de Enero, 2018
2018. Temporada de caza | La Crónica de Hoy

2018. Temporada de caza

Juan Manuel Asai

De manera paulatina pero inexorable, los rudos se adueñan del escenario político. Es su momento. Como son tiempos de competencia, las fieras aparecen cada vez con mayor frecuencia en las primeras planas. Se les ve por todos lados, a todas horas, lanzando zarpazos, mostrando los colmillos.

Parte de su éxito obedece a la mala conciencia de medios y periodistas que suponen, en mala hora, que los rugidos son “la nota”. Los reporteros se frotan las manos cuando uno de estos personajes se va de la lengua. Regresan corriendo a las redacciones con la perla del día. En esta temporada de caza la corrección política sobra. Si quieres atraer los reflectores hay que hacer todos los “panchos” posibles y sacar a relucir el arsenal de groserías, descalificaciones, canalladas.

Hacer el papel de toro sin corral le funcionó de maravilla, no hace mucho tiempo, a Donald Trump en Estados Unidos. No solo no importó que sea un mega-patán, sino que tal vez ganó por eso mismo, por ser un ordinario que lo mismo insultaba de manera soez a las mujeres, que hacía comentarios racistas. Ambas cosas las sigue haciendo, por cierto. Eso conectó con millones de ciudadanos enojados, con ganas de lanzar escupitajos al establishment. El resultado fue que Trump es una calamidad, pero una calamidad que despacha en la Casa Blanca. Es una inspiración para los gañanes de acá, que saben que uno de ellos triunfó en tierras del Tío Sam.

De modo que los rudos tendrán mucha chamba. Su entorno ideal son las redes sociales, donde pueden decir todo lo que quieran. Algunos cobran a destajo por la cantidad de tuits injurioso que publican. La última palabra la tienen los ciudadanos. Si la gente premia a los groseros, las campañas serán una pachanga en la cloaca, la forma más pedestre, ramplona y vulgar de la democracia.

No es que uno se asuste por las groserías, sino que preocupa hasta el grado de la alarma que los abundantes y graves problemas nacionales estén apilados en una esquina, mientras que los candidatos y sus equipos se concentran en los latigazos. Ahí está el problema de la violencia, de las alertas de viaje del gobierno de Estados Unidos para entidades como Guerrero, Tamaulipas, Michoacán, Colima y Sinaloa, en las que según los gringos hay niveles de violencia equiparables a Irak.

Está también, basta con leer los titulares de hoy, el problema del TLC, que es complejo. Del tema López Obrador y Anaya prefieren quedarse callados porque no lo comprenden. Solo dicen generalidades que nada explican. Por supuesto está el tema de la fragilidad del Estado de Derecho y la ineficacia de las instituciones encargadas de procurar e impartir justicia, por no hablar de la pobreza y la desigualdad.

Pero los candidatos están en otras cosas quitados de la pena, Anaya va con su hijo la escuela y AMLO va a la peluquería y reflexiona sobre el tema de las bardas de apoyo a Morena pintadas en calles de Caracas que es un asunto muy menor. Ahí está, por el lado del partido en el poder, la controvertida historia de Javier Lozano que era priista, después panista y ahora independiente, pero de corazón tricolor.

Como no hay espacio para el análisis y la reflexión, el golpeteo es lo único que queda y por eso los rudos están de plácemes. Están jugando de locales, con sus reglas y quieren que siga siendo así el resto de las campañas de proselitismo, o sea de aquí al primer domingo de julio.



jasaicamacho@yahoo.com
@soycamachojuan

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