Por pobreza, género y etnia discriminan a mujeres indígenas: FAO | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Viernes 12 de Enero, 2018

Por pobreza, género y etnia discriminan a mujeres indígenas: FAO

Por pobreza, género y etnia discriminan a mujeres indígenas: FAO | La Crónica de Hoy

En el mundo, 815 millones de personas padecen hambre, de las que dos de cada tres viven en países con conflictos internos o en guerra, señaló José Graziano Da Silva, director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). 

En el marco del foro Empoderar a las mujeres indígenas para erradicar el hambre y la malnutrición en América Latina y el Caribe, Da Silva dijo que hay una relación fuerte y directa entre violencia e inseguridad alimentaria.

"Con la violencia crece la inseguridad alimentaria, porque básicamente provoca una ruptura de la producción y el desplazamiento forzado de las poblaciones", enfatizó Da Silva.

Refirió que la FAO estuvo pendiente y acompañó a los desplazados de Chiapas.

"Ya tuve oportunidad de hablar con la gente de Sagarpa y digamos que las acciones tomadas son las adecuadas, es decir, tratar de extender los programas de PESA (Proyecto Estratégico para la Seguridad Alimentaria), el programa del Campo en Nuestras Manos, y otros, sobre todo los programas de alcance social, en un primer momento, porque el desplazado perdió todo, es un pobre extremo.

"En primer momento hay que acudirle para recuperar sus condiciones, para que pueda volver a su lugar de origen. Pensamos que ese es el camino, y México tiene toda la capacidad; México no está, para la FAO, entre los casos extremos de guerra civil ni de guerra entre países, como el caso de Irak y de Yemen, y de otros países africanos", expresó Da Silva.

Sobre la situación de las mujeres indígenas, expresó que enfrentan triple discriminación: por su condición de pobreza, por ser mujeres y por ser indígenas.

A pesar de los avances logrados, abundó, la población indígena aún enfrentan los mayores indices de pobreza, tienen difícil acceso a la salud, padecen desnutrición crónica, tienen alta mortalidad infantil, baja alfabetización y reducidas oportunidades de participación y representación política.

Da Silva mencionó que son más de 370 millones de personas indígenas en 90 países en cinco ml pueblos y representan el cinco por ciento de la población mundial, pero son de los más pobres, y entre ellos las mujeres indígenas tienen la peor situación.

La triple discriminación hacia la mujer indígena "tiene un impacto en toda su vida, convirtiéndola en la víctima mayor de las desigualdades".

El empoderamiento social y económico de las mujeres indígenas, añadió Da Silva, es una condición fundamental para erradicar el hambre y la mala nutrición en sus comunidades.

Al respecto, Mely Romero, subsecretaria de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), indicó que este año se destinarán unos 15 mil millones de pesos a programas dirigidos a mujeres rurales.

Refirió que los programas que tiene enfoque de género son el Proyecto Estratégico para la Seguridad Alimentaria (PESA), que tiene unos dos mil 500 millones de pesos de presupuesto, y el de El Campo en Nuestras Manos, que tiene este año un presupuesto de mil 300 millones de pesos.

En otro tema, Da Silva destacó que el principal reto, en materia alimentaria es combatir la obesidad, sobre todo en mujeres y niñas.

La mala alimentación, dijo, no es solo no comer, sino comer mal, sobre todo la comida rápida y señaló que las grasas saturadas y el consumo excesivo de sal y azúcar son una combinación  explosiva, ya que genera severos daños a la salud, como la diabetes.

Es necesario una dieta más saludable, con un mayor consumo de frutas y verduras.

Por otra parte, cuestionado sobre si la producción de alimentos transgénicos es una opción para enfrentar la cada vez más creciente demanda de comida en el mundo, Da Silva consideró que por el momento no lo es.

Recomendó evitar el desperdicio de alimentos y diversificar la producción de los mismos, para que la demanda no se concentre sólo en unos cuantos, como el trigo y el arroz.

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