Depresión: enfermedad familiar | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Viernes 12 de Enero, 2018

Depresión: enfermedad familiar

Padecimientos. Dejar de involucrarse en el tratamiento del familiar con depresión disminuye las posibilidades de recuperación, por lo que además de atención integral se necesita la cooperación de cada miembro del hogar. Hoy 13 de enero se conmemora el Día Mundial de la Depresión

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El impacto de la depresión es tan real como la acelerada disminución del poder adquisitivo que están viviendo la mayor parte de los hogares de México, razón por la que conviene entender de qué se trata esta enfermedad, pues se advierte que tarde o temprano se convivirá con ella, ya sea a través de un compañero de trabajo, un amigo, un familiar o incluso con uno mismo.

La depresión es un padecimiento con tantas máscaras, que ante cualquier comportamiento inusual, raro o sospechoso, se deberá pensar en él hasta que se demuestre lo contrario, ya que también son varios los caminos que pueden llevar al ser humano a desarro­llar este trastorno mental, el cual cada vez es más fácil de adquirir.

Desde hace casi treinta años, los profesionales de la salud mental y divulgadores de la ciencia comenzaban a explicar lo que ocurre en el cerebro de las personas con depresión. Al mismo tiempo advertían que para 2020, el trastorno afectaría a 25 por ciento de la población, pese a estos esfuerzos la enfermedad se extendió y hoy es una de las diez más discapacitantes.

De acuerdo con el doctor Manuel Fregoso, gerente médico de la empresa farmacéutica GSK, la depresión afecta a uno de cada cinco trabajadores, ocasio­nando en promedio siete días de ausentismo laboral, razón por la que, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), en México se pierden anualmente 20 millones de pesos a causa de este trastorno.

Si se pudiera colorear un pensamiento, las personas con depresión utilizarían el gris y con frecuencia cambiarían el tono, el cual sería cada vez más obscuro. Esto es porque en su cerebro “hay cortos” en la energía eléctrica y, entre las neuronas, el intercambio de sustancias químicas es deficiente, lo que los sumerge en pensamientos irracionales, ideas fatalistas, pérdida del sentido de la vida, incapacidad para sentir placer y hasta ­querer la muerte.

Actualmente se sabe que son múltiples las vías que existen para desarro­llar depresión y aunque pérdidas significativas (la muerte de un ser querido, por ejemplo), adicciones y herencia genética son los principales focos a indagar, especialistas subrayan la necesidad de un ­diagnóstico integral, pues esta enfermedad no sólo afecta al cerebro que la padece sino al de todos quienes lo rodean.

Modelo de vanguardia. Para atender de manera asertiva a la depresión se requiere de la participación de tres especialistas: un psicólogo, el psiquiatra y un médico internista.  Este modelo tridimensional fue descrito por el doctor ­Eduardo Calixto González, especialista en neurofisiología del Instituto Nacional de ­Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz.

El autor del libro Neurotuits en píldoras de 140 caracteres: neurociencias en pequeñas dosis para entender y mejorar T explicó que el psicólogo le dará retroalimentación al paciente y lo entrenará para que sepa cómo manejar los elementos que lo conducen a la depresión, así tendrá mejores herramientas para adaptarse.

Por otra parte, se requiere un ­psiquiatra que tenga experiencia en el diagnóstico y manejo de la depresión, de acuerdo con el neurofisiólogo Calixto González, no todos los especialistas están sensibilizados para atender de manera óptima este trastorno.

Agregó que también se debe incluir un médico de tipo internista que haga una evaluación de la función y estado de diferentes órganos y sistemas, ya que se debe revisar si el paciente padece enfermedades crónico degenerativas como diabetes, hipertensión, hipotiroidismo, entre otras, las cuales también influyen en el desarrollo de la depresión. “Por eso estamos hablando de una estrategia de tres dimensiones, dos médicas y una psicológica”, subrayó el doctor Calixto.

Ante lo idóneo de este modelo, y tomando en cuenta la realidad y costumbres del grueso de los mexicanos, se le preguntó al doctor Eduardo Calixto la posibilidad de que este esquema de trabajo esté al alcance de todos las personas con depresión, ya que si muchas veces cuesta trabajo que acudan con un solo especialista, la tarea puede ser más difícil al tratarse de tres.

Al respecto señaló que aunque son necesarios mayores esfuerzos para ­ampliar la cobertura, a través del Seguro Popular está cubierto el tratamiento para la depresión y que este tipo de atención se brinda en el Instituto Nacional de ­Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz, así como en el Hospital Psiquiátrico Fray Bernardino Álvarez, lugares en donde incluso no se cobra la atención, si es que el paciente no lo puede pagar.

Calixto González dijo que la depresión es una enfermedad que tiene varias expresiones, por lo que el especialista ­prefiere decir que se trata de depresiones. Por ejemplo: en los hombres se manifiesta con irritabilidad, mientras que en las mujeres con sensación de vacío y vulnerabilidad.

De acuerdo con el experto, la depresión no sólo afecta a quien la padece, sino que enferma a toda la familia, pero la mayoría de las veces los miembros del hogar no lo saben, no lo entienden o no lo quieren reconocer y se asumen como sanos. Para dimensionar el problema mencionó que de cada diez personas que hay en la Ciudad de México, dos tienen depresión y a una de ellas sus familiares y amigos no le brindarán ningún tipo de apoyo, lo que quiere decir que la mitad de los pacientes se quedan a la deriva sin posibilidad de mejora.

La experiencia del neurocientífico en instituciones públicas apunta a que cuando hay un caso de depresión en casa, es a los familiares a quienes les urge que se resuelva el problema, pues no lo asumen como propio y no se involucran en tareas para que el paciente supere el problema.

“El 95 por ciento de los casos de suicidio están asociados a un trastorno de depresión. Un antidepresivo no es ­necesariamente el tratamiento a seguir, ya que estos fármacos tardan hasta 15 días en tener efectos benéficos. Por esta razón, vale la pena tocar la puerta de las personas con depresión para ayudarles, pues es necesario estrechar lazos con amigos y familiares”, concluyó el doctor Calixto González.

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