Albert Einstein y la ecuación más famosa del mundo

Cristóbal Miguel García Jaimes

El físico Albert Einstein es quizás uno de los más afortunados científicos, pues congenió dos cosas: la ciencia y la fama.

Construyó una teoría sin igual, quizás estaba latente, pero necesitaba de alguien que la delatara. Hablar de masa y energía nos parece muy natural, desde nuestras interacciones humanas cotidianas con cosas tan ordinarias como las piedras, las monedas o incluso las motas de polvo, todas, absolutamente todas, tienen masa. Una cierta cantidad de inercia que como tal es invariable a los campos de gravedad sometidos, de ahí que nosotros “pesemos” en la Luna solamente una sexta parte de lo que pesamos aquí en la Tierra. A pesar de ello la masa es la misma, se conserva.

Lo mismo sucede con la energía, coloquialmente relacionada a la transformación química de los alimentos llevada en nuestro metabolismo y con ello la frase de “come frutas y verduras para que tengas mucha energía”.

Todo lo anterior se relaciona, sin lugar a dudas, pero lo más sorprendente es que ello se puede cuantificar. Einstein lo hizo en 1905, con un artículo que hoy en día sería viral en las redes sociales. En dicho artículo propone una relación entre la masa y la energía, la cual pasó a convertirse en la ecuación más famosa del mundo: E=MC2 (Energía es igual a la masa por la velocidad de la luz al cuadrado)

Por cierto, se designó como C a la velocidad de la luz, porque viene de la palabra en latín Celeritas, que significa velocidad. Así que somos casi primos de la ecuación. Esto es todo por hoy amigos míos, hasta los siguientes siete ciclos solares (una semana). 

 

@chicoparticulas

 

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