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Y diez años después, más grande que nunca

Aunque hay muchos críticos quienes aún cuestionan la grandeza de la trayectoria de Tom Brady después de haber conseguido cinco títulos del Superbowl, la realidad es que el camino del quarterback de los Patriotas de Nueva Inglaterra tiene como destino final el Salón de la Fama de la NFL en Canton, Ohio, cuando algún día, que cada vez parece más cercano, decida decir adiós a los emparrillados.

Brady ha sido literalmente irremplazable en el ataque de los Patriotas, como quedó demostrado de forma fehaciente cuando Nueva Inglaterra perdió por única ocasión en los últimos 15 años su pase a la postemporada, y que rompió lo que sería una cadena de justamente, 15 títulos consecutivos de la División Este de la Liga Americana, en ruta a consolidar sus cinco títulos del Superbowl. Esto ocurrió hace exactamente diez años, en la temporada del 2008, en las circunstancias más lamentables al resultar con rotura de ligamentos en una rodilla en el primer partido de la temporada.

Brady fue lesionado en la apertura de aquella campaña en el juego ante los Jefes de Kansas City, que, vaya casualidad, fueron los encargados también, unos años más tarde, de poner en duda su continuidad al frente de Nueva Inglaterra, al imponerle la peor derrota de su carrera en temporada regular en un lunes por la noche.

En medio de la crisis del equipo por su ausencia, Brady fue remplazado por Matt Casell, quien gracias a la estrategia defensiva implementada por Bill Bellichick, pudo mantener a los Pats en la pelea hasta la última jornada de aquel año, en que una combinación de resultados le dio a los Delfines de Miami su único título divisional en este siglo.

Y fue justo en esa última semana en que una victoria de los Delfines sobre los Jets eliminó al cuadro neoyorkino donde había encontrado cobijo otro grande en la historia de la NFL, Brett Favre, quien unos meses antes había anunciado su retiro dejando atrás su historia con los Empacadores, sólo para hacer otro anuncio, de que continuaría su carrera, aunque con los Jets. Como daño colateral, los Patriotas tampoco avanzaron a la postemporada. Brady no estuvo para defender su causa y Nueva Inglaterra fue un equipo más.

Desde que el expasador de la Universidad de Michigan se hizo cargo del equipo remplazando a Drew Bledsoe, Nueva Inglaterra suma 15 títulos divisionales, 7 coronas de la Conferencia Americana y 5 de la NFL.

LAS DESGRACIAS NO VIENEN SOLAS… Pero ese 2008 ya tenía una marca terrible y que quedó profundamente sellada en el pecho de los aficionados de los Patriotas, pues luego de haber protagonizado la única temporada perfecta de 16 juegos en campaña regular en la Era del Superbowl, los Patriotas llegaron con calidad de favoritos para ganar el Superbowl XLII ante los Gigantes de Nueva York, duelo que se escenificó en el Estadio de la Universidad de Phoenix.

Brady tuvo un año excepcional, los Patriotas tuvieron 315 puntos de diferencia neta respecto a lo que pudieron hacerles sus 16 rivales de la campaña, y tras pasar por encima de los Jaguares en el playoff divisional, derrotaron al mejor equipo de los Cargadores en las últimas dos décadas para avanzar al juego de campeonato de la NFL por cuarta ocasión en siete temporadas.

Pero los Gigantes de Eli Manning, el hermano menor de su archirrival, Peyton Manning, sobrevivieron al feroz ataque de los Patriotas para imponerse 17-14 en un dramático final con un pase en la última jugada del encuentro que les dio el título y rompió la espectacular cadena de 18 triunfos consecutivos de Nueva Inglaterra en aquella campaña.

Aquel 2008, ante la devastadora derrota frente a Nueva York y la lesión al inició de la siguiente temporada, es recurrentemente señalado por Brady como el peor año de su vida. No es para menos.

Seis años más tarde, con 36 en sus espaldas, Brady se dio el lujo de sobrevivir a la más escandalosa derrota de su carrera en temporada regular, ante los Jefes de Kansas City, quienes con una espectacular actuación de Jamal Charles aplastaron 41-14 a los Pats en la semana 4 de aquella campaña del 2014 en un Monday Night, para tener una de sus mejores temporadas, sumando 13 victorias, 10 de ellas en los restantes 12 juegos de la temporada regular, y 3 en postemporada en la que conquistaron su cuarto título del Superbowl ante los Halcones Marinos de Seattle.

Brady impuso récords personales y de los Patriotas en diferentes departamentos:desplazó a Joe Montana con el máximo número de pase de touchdowns en postemporada que era de 46; igualó al propio Montana y a Terry Bradshaw como ganador de cuatro títulos del Superbowl; fue nombrado por tercera ocasión el Jugador Más Valioso del juego de campeonato de la NFL y selló las críticas en contra que, tras la derrota ante los Jefes ese año, generaron durísimas críticas donde se decía que estaba acabado y a punto del retiro.

 Todavía el año pasado Brady agregó más blasones a su trayectoria de excelencia, al ganar su quinto Superbowl, en el primer juego definido en tiempo extra imponiéndose a los Halcones de Atlanta, en el que ha sido considerado, ya, el más emocionante Superbowl de la historia.

Curiosamente, hoy, los Titanes de Tennessee tratarán de romper una sequía de victorias en el playoff divisional de la Conferencia Americana, que comenzó justo ante los Patriotas en Enero de 2003, cuando visiten, como entonces, a la escuadra de Nueva Inglaterra. Es cierto, no es el joven Brady de hace 15 años, pero sigue siendo el mejor pasador de la NFL, como lo fue entonces. Eso no ha cambiado.

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