El Papa en Sudamérica - Manuel Gómez Granados | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Domingo 14 de Enero, 2018
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El Papa en Sudamérica

Manuel Gómez Granados

Mañana lunes, hacia las 5 de la tarde, hora de la Ciudad de México, ocho de la noche tiempo de Santiago de Chile, tocará tierra el avión en el que viaja el papa Francisco. Martes y miércoles los pasará completos en territorio chileno, entre Santiago, Temuco e Iquique y el jueves, por ahí de las dos de la tarde, tiempo del centro de México, viajará de Iquique a Lima, a donde llegará alrededor de las cuatro y media, tiempo de la Ciudad de México. Viernes, sábado y domingo los dedicará a recorrer Lima, Puerto Maldonado y Trujillo y regresará a Roma la tarde del domingo, luego de haber completado poco más de 30 actividades entre misas, momentos de oración, encuentros con los miembros de la Compañía de Jesús en los dos países que visitará, entre otros.

Como ya es frecuente con Francisco, habrá que ver en qué apuros pone a los elementos de la seguridad chilena y peruana, así como estar muy atentos a las intervenciones improvisadas que haga, pues las condiciones y —sobre todo— el dominio del español hará más factible que el santo padre haga a un lado los discursos que con todo cuidado elabora para él la Secretaría de Estado de la Santa Sede.

La nueva gira de Jorge Mario Bergoglio por América Latina ha generado entre otras, por lo menos dos reacciones dignas de considerar. La Red Muqui, que aglutina a diversas organizaciones preocupadas por los efectos de la minería en Perú, le ha manifestado al papa la esperanza que tienen de que, entre sus mensajes haya uno que aborde los efectos de la minería a cielo abierto y, sobre todo, por el desdén con el que los gobiernos de la región subestiman las advertencias que se les hacen acerca de los efectos de ese tipo de actividad. La carta de la Red Muqui (disponible en http://www.muqui.org/comunicaciones/noticias/item/673-comunidades-esperan-mensaje) fue adoptada por la red Iglesias y Minería (http://iglesiasymineria.org/), que agrupa a teólogos y dirigentes religiosos y sociales de distintas confesiones religiosas desde Canadá hasta Chile, y no sería difícil que el papa, autor entre otros textos de la encíclica Laudato Si, ofrezca mensajes específicos acerca de estos asuntos.

La otra, más delicada y difícil para la Iglesia, es la intervención del Vaticano en el así llamado Sodalicio de Vida Cristiana, organización que formó parte de los “Nuevos Movimientos Eclesiales” de los ochenta y noventa, pero que—como otras órdenes religiosas de relativa reciente creación— se convirtió en un espacio en el que se mezclaban de manera extraña los peores elementos de la teología de la prosperidad, con ideas supuestamente religiosas que maquillaban abusos sexuales, todo bajo el amparo de autoridades omisas.

Además de estos factores, es importante considerar que la visita del santo padre a Perú tendrá lugar en un ambiente caldeado por el indulto que la familia Fujimori y el presidente de ese país, Pedro Pablo Kuczynski, pactaron a favor de Alberto Fujimori. Por ello, no sería difícil que durante la visita del Papa seamos testigos de expresiones de enojo de parte de peruanos profundamente lastimados por ese indulto, que abre heridas que apenas estaban cerrando en Perú luego de un amargo juicio en el que se exhibieron los excesos de Fujimori y sus allegados en el gobierno.

Esperemos que, más allá de las legítimas expresiones de enojo por la decisión que Kuczynski tomó a espaldas de las familias de las víctimas de la violencia política en Perú, la visita del papa ofrezca a todos los latinoamericanos palabras de esperanza que nos ayuden a construir un mejor futuro.

manuelggranados@gmail.com

 

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