Cultura

Arde Josefina, una historia sobre cómo la indiferencia lleva a la locura

Siempre me ha parecido muy interesante la violencia psicológica y es lo que relato en esta novela, dice Luisa Reyes, ganadora del Premio Mauricio Achar 2017

El despertar sexual, es otro tema que trata Luisa Reyes en su novela.

Unos padres ingleses tienen dos hijos con padecimientos mentales: Juan con un cuadro de esquizofrenia y Josefina con arranques de ansiedad que culminan siempre con fuego. Ésos son los personajes de la novela Arde Josefina, escrita por la Premio Mauricio Achar 2017, Luisa Reyes Retana, quien reflexiona sobre cómo la indiferencia lleva a la locura y sobre la violencia como lenguaje emocional.

La autora explica que la enfermedad de Juan va más allá del propio padecimiento porque es el tratamiento familiar lo que determina su comportamiento más que la genética. En la novela, Juan  empieza a manifestar desde niño conductas agresivas y descoordinación del lenguaje, problemas que empeoran ante la falta de atención de sus padres y después, con los métodos de medicación excesiva, castigos violentos y finalmente, con el abandono.

“Es decir, la enfermedad se manifiesta por las condiciones en que vive, por cómo aíslan a los niños. A Juan lo someten a un tratamiento bastante brutal y radical que quizá hace que su enfermedad se potencie o que algo que no tenía bien desarrollado, se convierta en una enfermedad real”, señala Reyes Retana. 

Sobre el personaje de Josefina, la autora señala que aunque en la historia nunca pareciera que tiene algún padecimiento, conforme avanza, las dudas crecen en los lectores, ya que hay un capítulo en el que quema la casa de sus padres por el placer de verlos perder algo.

“Quise enfatizar sobre gente normal, en donde alguna regla está modificada. Josefina, a lo largo de la novela, no es un personaje que dé la sensación de estar enferma, pero sí profundamente afectada por la enfermedad de su hermano”, destaca la escritora.

La historia de esta familia tiene antecedentes de enfermedades mentales, por ejemplo, la abuela de Juan sufría de alucinaciones y era violenta, y su madre –aunque no tenía patrones marcados– era distante de sus hijos.

“Soy muy específica en las enfermedades concretas que tenían la abuela y el nieto porque el patrón hereditario no lo tengo tan claro, lo estudié con recursos como el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-IV), un libro de psiquiatría con la información más fidedigna sobre estas enfermedades”, señala.

Josefina dice que la violencia es el lenguaje de sus emociones…

—Siempre me ha parecido muy interesante la violencia psicológica, como hablarle a alguien y que no te conteste, sentirte ignorado o la miniviolencia que sucede en la gente que está cansada en el Metro, donde hay algo irascible en nuestra actitud porque vivir en esta ciudad es complicadísimo, y eso llevado al espacio doméstico es muy fuerte y es muy difícil de señalar porque tiene mucho que ver con ignorar, abandonar y silenciar.

“La violencia no es sólo una especie de confrontación frontal, es una no confrontación. Como lo digo en la novela, el desconocimiento que estos padres tienen de sus hijos es una forma de violencia de lo más radical y pura, nada más que no es verbal ni es física, o sí lo es, pero en vez de que sea de cercanía es de distancia”, responde.

Todos esos fenómenos, añade, le pareció interesante detectarlos, “me dediqué a ver cómo la gente hace un esfuerzo por no ser violenta pero no siempre lo logramos. No tienes que ser especialmente violento para estar todo el tiempo cayendo en estas pequeñas formas de violencia social”.

Para Reyes Retana cuando alguien tiene un problema neurológico la descripción de esa persona se reduce a su comportamiento. “Hay un reduccionismo de la personalidad de las personas con desbalances neurológicos a su enfermedad”.

—¿Por qué jugar con la idea de ingleses y desorden?

—Los ingleses fueron casualidad, empecé a escribir esta novela un día que fui al Hospital ABC de Observatorio y me pareció tan interesante que te reciban unas señoras con atuendos rosas, muy inglesas y de la tercera edad, que te asesoran para llegar a las distintas áreas. Todos los edificios están en nombres ingleses, luego ellas tienen un carrito de golf que te llevan por todo el hospital.

Además, agrega, el que escogiera como escenarios de la novela editada por Literatura Random House, Pachuca, Real del Monte y el hospital, fue una manera de mover las reglas, de preguntarse los problemas que enfrentarían unos ingleses en México y de retomar la historia de los ingleses asentados en el país desde el Porfiriato para la exploración minera.

Otro tema que aborda Reyes Retana es la sexualidad, ya que cuando Josefina y su novio Terry tienen relaciones sexuales son vistos por Juan y desde entonces Juan piensa que él tuvo relaciones con su hermana, después el tema del sexo aparece cuando Juan embaraza a Ágata, una paciente del hospital.

“La ficción del despertar sexual es un género en sí mismo, de hecho es llamado coming of age y hay novelas y películas que tratan de la transformación que viven los jóvenes de su despertar sexual o del momento en que te vuelves adulto. Eso tiene un enorme poder de transformación, aunque en la  novela ninguno de los personajes hizo algo malo, no hay maldad en el acto”, destaca.

-Arde Josefina será presentada el próximo jueves 25 de enero, a las 19:30 horas, en la librería Gandhi Mauricio Achar (Miguel Àngel de Quevedo 121, Chimalistac, con los comentarios de Juan Villoro y la autora.

 

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