“Do your job”, el secreto de los Patriotas | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Lunes 15 de Enero, 2018

“Do your job”, el secreto de los Patriotas

Nueva Inglaterra jugará el domingo su décima segunda final de la Conferencia Americana desde que Bill Bellichick es su entrenador en jefe y será la séptima consecutiva. Aunque sea Tom Brady quien se lleve los reflectores en cada juego, el privilegiado cerebro de su Head Coach, es quien ha ideado el complejo crucigrama que incluye a los “receptores sin nombre”

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Para mucha gente que no vive involucrada en el mundo de la NFL, que de pronto se asoma cuando se acerca el Superbowl, pero que en lo general sólo es un espectador, la fama de Tom Brady eclipsa de manera rotunda la del verdadero cerebro de la Operación Éxito de los Patriotas, Bill Bellichick.

El entrenador en jefe de Nueva Inglaterra ha convertido a su equipo en un modelo de organización. Sabe perfectamente que el éxito no se obtiene sólo de dar abrazos y besos a sus jugadores como alguna vez lo trató de hacer Diego Armando Maradona en la Copa del Mundo de Alemania en el 2006. Que Nueva Inglaterra haya dejado de estar en la postemporada sólo dos ocasiones en los últimos 18 años, tampoco es producto de la casualidad.

Bellichick ha pugnado porque en su equipo no sólo haya jugadores talentosos, considerando además que en el alto rendimiento y al nivel en el que se desempeñan los Patriotas, por necesidad todos los jugadores deben de serlo, si no lo fueran tampoco formarían parte de la organización y hay  también un liderazgo, un esquema que se plantea desde el hecho mismo de que Bellichick predica con el ejemplo.

Lo que sucede en Nueva Inglaterra es simple, grandes jugadores, liderados de la forma correcta, tienen que entregar grandes resultados. Y el sistema empieza en la selección de los jugadores que pueden ajustarse o que cubren ciertos requisitos. No son los buenos receptores, sino los receptores que cubren ciertos parámetros los que integran ese cuerpo en los Patriotas, y así, en cada posición. Una buena selección desde el draft mismo, privilegia a los idóneos sobre los mejores.

Mientras en otros equipos cuando hay un remplazo del jugador titular en una posición, en particular en el cuerpo de receptores, los jugadores en turno tiran el balón, fallan en sus trayectorias, confunden las posiciones, en Nueva Inglaterra, no importa quien ocupe el puesto de receptor 1, receptor 2, receptor 3, ala cerrada 1 o ala cerrada 2, quien entre al campo, sabe perfectamente qué hacer y dominar plenamente todos los aspectos del juego. Por esos son los “receptores sin nombre”, porque así suelen llamarlos simplemente, por posición. Quien ejecuta la jugada es otro asunto.

Bill Bellichick ha llegado al extremo de prácticamente jugar a la lotería en el draft, trae muchos jugadores que no están bien valorados y de entre muchos, saca algunos y de esos, a varios que terminan por ser grandes elecciones.

DESCONOCIDOS ESTELARES. La filosofía de Bill Bellichick incluye un valor muy importante, la química de los elementos que integran a su equipo está por encima del talento, por eso es que Nueva Inglaterra ha dejado ir a un sinnúmero de jugadores estrellas que pretendieron estar sobre el resto de sus compañeros. Las decisiones no son fáciles, pero los resultados avalan que se ha hecho lo correcto.

Desde hace varios años es difícil ver a una primera selección en el equipo de los Patriotas. Entre los elementos que jugaron vencieron el año pasado a los Steelers pudo verse a receptores que eran el número 3 de la famosa “deep chart”, estaba Julian Edelman, una selección de séptima ronda, un agente libre no drafteado como Danny Amendola, un corredor estelar que era casi anónimo hace tres años LeGarrete Blount y otros como Dion Lewis o James White o James Develin que seguramente requirieron en las primeras semanas en la organización llevar una etiqueta con su nombre como en el kínder para poder ser identificados.

ORDEN Y PRIORIDADES. Hay una anécdota muy famosa al interior de los Patriotas de un día en que Brady estuvo entrenando y tratando de perfeccionar un pase de cierta trayectoria en la campaña del 2005. Josh McDaniels era el coordinador ofensivo y después de la cuarta o quinta ocasión en que el ya dos veces campeón del Superbowl “llamó” la jugada, McDaniels se metió al terreno de juego, y le estrelló en el pecho el libro de jugadas “Tú decide cómo vamos a jugar” le espetó el joven entrenador, la cara de Brady fue de asombro absoluto y reaccionó diciendo: “No, no, discúlpame, tú llámalas…”, McDaniels con la fama de ser uno de los más jóvenes head coaches de la historia estaba en la organización que aún se encontraba en proceso de construcción, y le respondió: “La próxima maldita vez que cambies una jugada que envío, presentaré mi renuncia…”

Y apenas unos días después, vendría también una reacción de Bellichick, ya que en un partido Randy Moss había sido el receptor predilecto de Brady con más del 50% de sus pases… “Si crees que eres muy inteligente como para dirigir a este equipo, entonces yo renuncio y tú te haces cargo, primero mandas las jugadas, luego escoges con quién quieres jugar… Te vas tú o me voy yo…”

Claro que no será fácil imaginar a un quarterback, en ese entonces ganador de dos Superbowls siendo tratado de esa manera. Sin embargo, esa ha sido la clave del éxito. No todos los jugadores están dispuestos a seguir las reglas de una organización.

No todos están dispuestos a seguir aprendiendo y Tom Brady, con su fama, con su fortuna, con sus cinco anillos de Superbowl, sigue siendo, y así lo han hecho saber muchos de sus compañeros y ex compañeros, un líder en el campo, dispuesto a aprender y a escuchar el consejo de su Head Coach, durante años no se ha vuelto a repetir una situación como la descrita unas líneas antes.

Más aún, Bellichick ha convencido a todos los que han estado a su cargo que la suma es más importante que cada una de las partes si lo que se pretende es alcanzar los objetivos planteados.

DO YOUR JOB. En Nueva Inglaterra no hay un Gerente General, todo el mundo está metido en su trabajo en vez de estar criticando a los oficiales, a los referees, no hay un “alguien” a quien puedan llamar los representantes para pedir que se le dé a un “x” jugador un trato especial. Sin importar que tan aplastante haya sido su victoria, los jugadores simplemente no denigran a nadie, todos los rivales son respetados, no hay declaraciones altisonantes ni estrafalarias, y excepto por lo que se le llega a permitir a Rob Gronkowski, nadie habla de más. Seguro que los políticos deberían de estudiar seriamente cómo son las conferencias de prensa de los Patriotas.

El remarcado esfuerzo de que cada jugador haga su trabajo, no es simple. Bellichick ha insistido que aunque en los vestidores y en las facilidades de los Patriotas siempre aparece la frase “Do Your Job” (haz tu trabajo), esta frase lleva implícita una palabra más: “well”, Do Your Job Well (haz tu trabajo… bien). Finalmente, los jugadores para Bellichick no son más que partes de un sistema que constantemente adapta para favorecer las habilidades de cada jugador.

Evidentemente queda el factor de que Bellichick no es carismático y es más, casi nadie lo quiere en la NFL a pesar de que se le respeta, pero es evidente que en una organización como esta, a nadie le importa si el Head Coach es querido u odiado por la prensa y la afición.

Bellichick está en los Patriotas con el objetivo de hacerlos ganar y las últimas 18 temporadas lo ha hecho mejor que nadie, no creo que Robert Kraft, el propietario del equipo, viva preocupado si ve en redes sociales que su entrenador en jefe es impopular, finalmente le paga para que haga lo que hace y lo hace muy bien, no para hacer amigos… Eso, conseguir amigos, podría llegar a hacerlo de mejor manera, sin duda alguna, el día que se retire…

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