Francesas contra #MeToo - Wendy Garrido Granada | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Martes 16 de Enero, 2018
Francesas contra #MeToo | La Crónica de Hoy

Francesas contra #MeToo

Wendy Garrido Granada

Hay una gran diferencia entre acosar y seducir que el colectivo de mujeres francesas, que firmó una reciente carta publicada en Le Monde contra el movimiento #MeToo, no nota, y en la cual destaca que “la violación es un crimen; pero la seducción insistente o torpe no es un delito, ni la galantería es una agresión machista”.

La diferencia está marcada por el consentimiento, el contexto, la intención y las desigualdades de poder. El movimiento #MeToo que expuso el acoso sexual laboral en Estados Unidos, a partir del caso Harvey Weinstein, visibilizó que cuando una persona poderosa o con una posición de autoridad sobre una mujer u hombre busca o tiene un acercamiento de tipo sexual, el consentimiento no se puede considerar realmente libre de aceptarse o negarse, porque establece una relación desigual de poder, en que la subordinada(en su gran mayoría son mujeres) puede verse afectada al rechazar o aceptar.

Están como ejemplos, los múltiples relatos que salieron a la luz, como el acoso que sufrió Salma Hayek, actriz mexicana, por parte del productor Weinstein durante el rodaje de la película Frida. Es irresponsable e irrespetuoso afirmar que “ellos solo se equivocaron al tocar una rodilla, tratar de robar un beso, hablar sobre cosas íntimas en una cena de negocios, o enviar mensajes sexualmente explícitos a una mujer que no se sintió atraída por el otro”.

Es banalizar la violencia contra las mujeres y tratar de ignorar las relaciones y posiciones de poder que se establecen entre las personas. Y no es que se busque hacer creer que las mujeres son “víctimas eternas” o “presas” como criticaron las firmantes francesas. No. Al contrario visibilizar y exponer,que la posición social, económica, educativa, incluso la orientación sexual, nacionalidad y raza son factores que intervienen para que una persona esté en una posición de privilegio o no sobre otra, ayuda a buscar condiciones más igualitarias, liberar a las personas y lograr relaciones más equitativas.

Las firmantes francesas también acusaron al movimiento #MeToo de puritanismo y que ellas defienden “una libertad para importunar, indispensable para la libertad sexual”. Habría que recordarles que justamente el feminismo ha logrado que las mujeres tengan mayor libertad sexual, que se empoderen de sus cuerpos sin seguir estereotipos o cánones de belleza establecidos. El feminismo promueve que las mujeres exploren, conozcan y disfruten su cuerpo. Y sean ellas quienes determinen libremente y sin presiones con quién y el modo en que desean compartirlo.

No se puede llamar ligue, coqueteo o seducción sin que se busque siempre el consentimiento y el deseo. El acoso sexual es una agresión porque no respeta ni toma en cuenta la decisión de la otra persona. No existe como tal una seducción insistente. Si una persona dice no, no hay porque forzar y violentar. Los NO se dicen de muchas formas verbalmente o corporalmente.

Lamentablemente la carta de las francesas sirvió para que muchos acosadores intentaran justificar sus actos  y se sumaran al desplegado, sin embargo también ayudó a continuar con el debate sobre el acoso sexual, un tema que no debe desaparecer porque hay muchísimas personas todavía padeciéndolo en las calles, escuelas y oficinas de todo el mundo. Es un problema que debe resolverse y en el cual se necesita una reflexión profunda, tanto de hombres como de mujeres. No hay nada más erótico que la otra persona también te desee o, como dice Catalina Ruiz-Navarro, “no hay nada más sexy que el consentimiento”, suscribo.

@wendygarridog

wengarrido@gmail.com

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