Espectáculos

Sebastián Hofmann presentará retrato sobre la angustia en Sundance

El cineasta mexicano debutará el sábado en la competencia por el Gran Premio del Jurado con Tiempo compartido, filme protagonizado por Luis Gerardo Méndez y Miguel Rodarte

El mexicano Sebastián Hofmann es un director arriesgado. Su primera película fue Halley (2012), que era el retrato de horror de la descomposición del cuerpo humano ligado a la soledad y la depresión. Era un drama con tintes de humor negro en la historia de un muerto viviente. El resultado fue sensacional, con la fantasía para transmitir angustia y filosofar sobre el sentido de vivir.

A poco más de un lustro de distancia es que llega su segunda película Tiempo compartido, la cual tendrá su estreno mundial en el Festival de Sundance, uno de los más importantes encuentros cinematográficos de Estados Unidos, que comenzará mañana, en el cual aspira a ganar el Gran Premio del Jurado.

“Es una película muy diferente a Halley, me propuse un reto en varios niveles, como en escala y tono. Creo a los que les gustó Halley les gustará ésta. Tiempo compartido es una historia un poco más clásica y explora el tono de la comedia física, por lo que pienso que se puede abrir a un mayor público. Fue un reto”, expresó el cineasta, en entrevista con Crónica.

Protagonizada por Luis Gerardo Méndez y Miguel Rodarte, la película cuenta la historia de dos hombres que unen fuerzas para rescatar a sus familias del paraíso, convencidos de que Everfields International, la multinacional que opera los tiempos compartidos, quiere quitarles a sus seres queridos.

“Es una historia de dos familias que pasan una semana en un hotel todo incluido, y que están pasando por un momento difícil. Digamos que son personajes orgánicos atrapados en un espacio inorgánico y artificial, donde no puedes mostrar emociones reales o por lo menos emociones negativas como el dolor”, compartió el cineasta.

“Son dos familias en crisis y los protagonistas de la película son las figuras patriarcas de estas dos familias, que son interpretados por Miguel Rodarte y Luis Gerardo Méndez, y de alguna manera también es una historia muy humana, es una historia de sobrevivencia, es un relato de neurosis y también es una crítica al sistema familiar del patriarca mexicano o global, si pensamos en que vivimos en una sociedad y política aún patriarcal”, añadió.

La semilla de esta historia se da cuando el realizador era niño, “viví en un hotel como esos cuando era niño, todo incluido, donde mi mamá se dedicó un año a vender tiempos compartidos, nos llevó a mi hermana y a mí a un Sheraton en Puerto Vallarta y un poco se refleja en el filme las memorias que tengo de esos espacios, sobre todo las emocionales”, comentó.

El cineasta explicó que le causa un particular entusiasmo el estreno de este filme, porque también es una prueba de su fidelidad a un estilo de cine. Hoy en día el cine fantástico se regocija con los triunfos de La forma del agua, de Guillermo del Toro; sin embargo, para Hofmann el manejo de la fantasía proviene de otras figuras históricas del cine como Luis Buñuel y David Lynch:

“Halley era una película con muchos matices de comedia oscura, y muchos lo percibieron; lamentablemente otros no y se cagaron de risa en la sala. Mis películas también tienen personajes ridículos, absurdos de alguna forma y el planteamiento también tiene eso. Yo vengo de la escuela de Luis Buñuel o de David Lynch, mis obsesiones son las mismas del teatro del absurdo que me fascina y creo que esta película es una gran puesta en escena de ese tipo de teatro”, destacó.

“En mi trabajo, desde mis cortometrajes, siempre me ha gustado romper y jugar con géneros. No me gusta encasillar. No empiezo a escribir un guión con una fórmula, eso es muy limitante; porque la vida en sí, no es así, nuestras vidas pasan de lo cómico a lo trágico de una forma muy fácil. La vida es así, con muchos matices y texturas y yo quise ser fiel a la forma en cómo veo la vida; sin embargo, la angustia es la misma que se traspasa de Halley a este nuevo trabajo”, agregó.

En el caso de Tiempo compartido, el cineasta espera hacer una reflexión compleja en diferentes escalas, “son dos familias que están ahí en un mundo sofocado. La película también habla de un mundo de ventas y trasnacionales, de la globalización y, de alguna forma, de la conquista de México”, dijo.

“La película tiene muchas lecturas, es un guión trabajado por muchos años y habla de muchas cosas. Creo que también es una crítica al consumismo voraz, a la política neoliberal, al capitalismo salvaje; es una película sobre lo que siento que hoy en día le pasa al ser humano de no poder expresar cosas desde el corazón, estamos consumidos por un régimen capitalista, que de pronto no nos permite expresarnos. Es una sociedad que deja poco espacio para la poesía”, concluyó.

El resto del reparto lo integran Cassandra Ciangherotti, Montserrat Marañon, Andrés Almeida, y R.J. Mitte. La cinta tendrá su estreno en Sundance el próximo sábado, donde el año pasado Ernesto Contreras ganó el Premio del Público por Sueño en otro idioma.

 

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