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Karadima logró en Chile lo que Maciel no logró en México

Dos escándalos de pedofilia paralelos, el del padre Karadima, guía espiritual de jóvenes y adolescentes de familias acomodadas de Santiago de Chile, y el del padre Maciel, líder de los Legionarios de Cristo, condenado no ya por tocamientos, sino por violaciones. En ambos casos, el Vaticano emitió penas muy similares: reclusión espiritual de por vida para rezar y no volver a caer en la tentación. No fueron ni despojados de sus hábitos ni entregarlos a la justicia civil.

Sin embargo, el impacto en la opinión pública chilena y mexicana varía de forma sorprendente. Según el último Latinobarómetro sobre el catolicismo en la región, publicado hace cinco días, el estallido del caso Karadima en 2011 causó que la confianza de los chilenos en la Iglesia católica, que era del 60 por ciento ese año, descendiera abruptamente al 38 este año, el nivel más bajo de Latinoamérica. En cuanto a las personas que se consideran católicos, México sigue siendo el segundo país (80 por ciento), sólo por detrás de Paraguay (89), mientras que en Chile sólo el 45 por ciento de la población se declara católica, por detrás de Uruguay, el país con más laicos en la región. (En los casos de Guatemala, Nicaragua, El Salvador y Honduras, con niveles menores a Chile, el descenso se debe al imparable aumento de evangelistas).

En cuanto al Papa, su imagen se ha deteriorado también. Mientras en México la imagen de Francisco se mantiene en el nivel medio de países, con un 6.5, en Chile se desplomó hasta la última posición, con un aprobado muy justo (5.3).

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