Recuerdos del 97 y un final no tan feliz | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Martes 16 de Enero, 2018

Recuerdos del 97 y un final no tan feliz

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Fue el 12 de enero de 1997. Han trascurrido desde entonces 21 años y unos días. Los Patriotas de Nueva Inglaterra no eran el cuadro dominador de la NFL y los Jaguares de Jacksonville aún se acomodaban a su joven existencia en la liga más competitiva del mundo. Estaban apenas en su segunda campaña y por segundo año consecutivo se encontraban en los playoffs.

Por supuesto que la estrella de los Patriotas no era Tom Brady, quien aún peleaba en esos días por iniciar como titular los juegos de la Universidad de Michigan, algo que consiguió finalmente en sus dos últimos años de colegial, en 1998 y 1999, antes de ser seleccionado en la sexta ronda del draft del 2000 por los Pats.

El estelar pasador de Nueva Inglaterra era Drew Bledsoe, quien sólo vivió algunos momentos más al frente del equipo tras sufrir aquel tremendo golpe de parte de Mo Lewis el linebacker de los Jets de Nueva York.

Jacksonville, cuyo sufrimiento como franquicia en la expansión de 1993 que abriría a partir de 1995 dos lugares más en la NFL, se prolongó un mes más que la selección de las Panteras de Carolina, y fue un suceso inmediato en la liga, siendo ubicado en la División Central de la Conferencia Americana, antes de ser trasladado al Sur en 2002, aunque esperó 16 años antes de obtener un título divisional en este sector.

Pero los Jaguares ya saben lo que es emprender un viaje desde la húmeda ciudad de Jacksonville con su agobiante calor del verano y parte del otoño, y en cambio llegar a los fríos vientos del norte de la península de Nueva Inglaterra. Fue algo que hicieron hace 21 años, en un partido de crucial importancia y ante el mismo rival que lo harán el próximo domingo. Fue el Juego de Campeonato de la Conferencia Americana ante los Patriotas, aunque el escenario fue el viejo Estadio Guillette, allá mismo en Foxboro al sur de Boston.

Por supuesto que la “Temporada del Milagro”, donde la poderosa línea defensiva de los Jaguares retiró literalmente al legendario quarterback de los Bills de Buffalo, Jim Kelly en la primera victoria de su historia en postemporada, fue seguida del sorprendente triunfo ante los Broncos de Denver en el playoff divisional, pero no tuvo el final esperado.

Mark Brunell quien había lanzado más de 4000 yardas en esa campaña al frente de los “Jax”, no pudo en cambio, llevar a su equipo a perforar la férrea defensiva de los Patriotas que mantuvieron a raya a Jacksonville para derrotarlos de manera contundente con marcador de 30-6.

Probablemente esa noche, Nueva Inglaterra le firmó un cheque en blanco al entrenador en jefe de Jacksonville, Tom Coughlin, un cheque que se tardó en cobrar 11 años, pero que lo hizo efectivo haciendo pedazos la “temporada perfecta” de los Patriotas en 2008 comandando a los Gigantes de Nueva York en el Superbowl y que incluso generó los réditos suficientes para cobrar en 2010 otra vez, un título de la NFL al frente de Eli Manning y los Gigantes, ante el equipo que le había negado más de una década antes el privilegio de ir por primera vez a la disputa de un juego de campeonato de la NFL.

La crónica de aquella jornada del 12 de Enero de 1997, refleja fielmente que no fue sólo el juego del coach Bill Parcells al frente de los Patriotas lo que provocó la derrota de Jacksonville, sino su desastroso trabajo en ambas líneas, al entregar tres veces el balón en sus cuatro últimas ofensivas, incluyendo un balón suelto de James Stewart que fue devuelto 47 yardas para anotación por parte de Otis Smith.

Esos fueron los únicos puntos de Nueva Inglaterra en la segunda mitad, pero que sellaron el triunfo 20-6 a favor los Pats, quienes de esa forma emprendieron su segundo viaje al Superbowl casi una década después de la humillación sufrida en 1986 ante los Osos de Chicago.

Mark Brunell, la gran estrella de los Jaguares fue interceptado en dos ocasiones y no pudo llevar a su equipo a conseguir un solo touchdown, y sólo dos goles de campo de 28 y 32 yardas de Mike Hollis, movieron el marcador del lado del equipo de Florida.

Los Patriotas, sin embargo, no pudieron sonreír lo suficiente tras esta victoria los mando a enfrentar a Brett Favre y los Empacadores de Green Bay, quienes los derrotaron en el Superbowl XXXI celebrado en el Superdomo de Louisiana en Nueva Orleans con marcador de 35-21.

UN RETORNO INESPERADO. Los Jaguares estarán de regreso en Foxoboro cinco meses después de que la noche del 6 de Agosto del año pasado, en la segunda semana de actividades de la pretemporada, hicieron el viaje a la zona de Nueva Inglaterra para tener un campo de entrenamiento conjunto de cuatro días que concluyó con un partido de pretemporada ante los campeones defensores del Superbowl, el equipo de Nueva Inglaterra.

El slogan tan de moda en estos días en Jacksonville, de “Believe in the Jaguars” (Cree en los Jaguares) parecía entonces sólo una buena intención. Pasar de una temporada de 3-13 en 2016 a ser campeones de la División Sur de la Americana en 2017, con marca de 10-6 que incluía un boleto a la postemporada por vez primera en una década, parecía poco menos que improbable.

Que tanto aprendieron los jugadores de Jacksonville en aquellos cuatro días de trabajo conjunto es una buena pregunta. Tom Brady estuvo presente en los entrenamientos pero no hizo un solo snap en el juego de pretemporada, mientras varios titulares de los Jaguares se lesionaron o venían ya lesionados, lo que permitió a muchos jóvenes jaguares tomar parte en las practicas de primero y segundo equipos, en vez únicamente de enfrentar a los terceros de la “deep chart” de los Patriotas.

La mayoría de los jugadores de Jacksonville no sólo reconocen a sus rivales del domingo, sino que al regresar a casa tras la aventura de agosto, expresaron su respeto a los miembros de una organización modelo en todos los aspectos. Tal vez esos cuatro días guarden el secreto que hace falta para derrotar al equipo que ha sido favorito para ser campeón de la NFL durante 17 años consecutivos.

Es un hecho que nadie quiere recordar lo acontecido en aquel 1997. Los Jaguares terminaron una de las más sorprendentes campañas en la historia de la NFL para un equipo de expansión y los Patriotas, a pesar de ser los vencedores aquel 12 de enero, hicieron un viaje inútil a Nueva Orleans para ser expuestos por la brillantez de un fuera de serie como Brett Favre. Si, han pasado 21 años, pero ambos equipos se han ganado una nueva oportunidad…

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